Mi?rcoles, 11 de enero de 2006
Entrevista a OSVALDO BAYER


A los 78 a?os, due?o de una vitalidad y una lucidez envidiables, Osvaldo Bayer -escritor, periodista, historiador- es una fuente que desborda an?cdotas e historias de vida. Con el domicilio repartido entre Buenos Aires y Alemania -donde estuvo exiliado y donde vive casi toda su familia- este santafecino simp?tico y duro a la vez, infatigable luchador por los derechos humanos, no duda en acudir a cuanta charla es invitado. Acaba de recibir el t?tulo Honoris Causa de la Universidad de Salta, la quinta universidad argentina que se lo otorga. Su obra sobre la Patagonia tr?gica ha sido traducida a media docena de idiomas, y est? terminando un trabajo sobre los a?os ?70 que ver? la luz en abril pr?ximo. Riguroso tanto para investigar como para regular sus horarios cotidianos, su casa del barrio de Belgrano rebosa de libros, papeles y plantas, a las que Bayer cuida personalmente. En la puerta de calle, un cartelito fileteado reza ?El Tugurio?, tal como calific? a la casa su extinto amigo Osvaldo Soriano. Tanto le gust? la definici?n, que Bayer le encarg? el trabajo a un filetero, con la indicaci?n de que fuera rojo y negro, los colores anarquistas. El artista le dijo que no, que ese texto deb?a ser en amarillo y verde: ?A esa altura de mi vida ?cuenta- no me iba a poner a discutir con un filetero, que debe saber bastante de esto. Y ten?a raz?n?.

-?Qu? anda dando vueltas en su cabeza en estos d?as?

-Estuve visitando Valent?n Alsina, un barrio tan cercano a la Capital, ah? nom?s, cruzando el Riachuelo. Y sent? mucha verg?enza, sent? mucho dolor por la gran pobreza que vi. No es una villa miseria, son todas casitas de material, pero semidestruidas; gente joven sentada en los umbrales, casi al mediod?a, mirando con mucha tristeza. Todos evidentemente sin trabajo. Y yo pensaba ?qu? va a pasar con todos estos j?venes dentro de diez a?os? No han podido aprender un oficio, no tienen trabajo, ?a qu? se van a dedicar? Y pens?: ?cu?nta violencia hay en nuestro pa?s todav?a! Es matem?tico lo que voy a decir: no hay democracia en un pa?s donde toda la gente no tenga trabajo. El principal deber de la democracia es conseguir trabajo para toda la gente. Para eso est?n los gobiernos. No es posible que siempre se diga que hay un mill?n y medio de desocupados y cada tanto anuncien que hay cinco mil menos, entonces ?cu?nto se va a tardar hasta que lleguemos a dar trabajo al mill?n y medio? Y uno se preocupa much?simo, porque no es solamente en la Argentina, ?no? En todo el mundo estamos viendo cosas muy desapacibles. En Alemania, que es la mejor econom?a de Europa, las cosas van de mal en peor: se est?n eliminando las leyes sociales, las muy buenas leyes sociales que hab?a, se est? terminando con el seguro de salud, ?y por qu?? Evidentemente porque este sistema no va. Hay que pensar nuevas cosas.

-Si por algo se lo conoce a Osvaldo Bayer es por su trabajo sobre la masacre de los obreros patag?nicos en 1920 y 1921, fuente de aquella magn?fica pel?cula de H?ctor Olivera. ?Qu? lo llev? a desenterrar esa historia, dando el puntapi? inicial para que todos nos enter?ramos de lo que estuvo oculto tanto tiempo?

-Mi inter?s se debe a que mis padres vivieron por aquella ?poca en R?o Gallegos. Vinimos a vivir a Buenos Aires cuando yo ten?a 7 a?os. Mi padre siempre relataba todo aquello porque qued? muy impresionado por la forma en que se trataba a los peones rurales. Se los tra?a desde el campo a la ciudad a lanzazo limpio y se los met?a en la c?rcel de R?o Gallegos. Mis padres viv?an a dos cuadras de la c?rcel, y de noche escuchaban los alaridos de los peones, porque les daban unas palizas tremendas. Todo eso incidi? en m?-Estamos hablando del a?o treinta y tantos?-Del a?o ?35 m?s o menos.

-No mucho tiempo despu?s de la masacre?

-Claro, y siempre me qued? ese inter?s por saber m?s de todo eso, porque era uno de los temas preferidos de mi padre. Y cuando F?lix Luna crea la revista Todo es Historia, me pide que escriba sobre el tema, porque siempre hablaba de eso. Yo era jefe de la secci?n Pol?tica y Fuerzas Armadas en Clar?n, y F?lix Luna era un redactor a mis ?rdenes en aquella ?poca.

-?En qu? a?os?

-A?os ?68, ?69, ?70. Yo le hice dos notas para la revista donde escrib? sobre las huelgas patag?nicas. Hab?a empezado a hacer la investigaci?n pero en Buenos Aires, para ir a R?o Gallegos hab?a que tener tiempo. Esas notas tuvieron mucho ?xito, y me vino a ver un editor que estaba interesado en el tema. Entonces me met? de lleno en la investigaci?n, que dur? ocho a?os. Fueron 4 tomos de La patagonia rebelde, y al mismo tiempo se hizo el film. Yo hice el gui?n y fui asesor hist?rico. Tuvo un gran ?xito, pero por esos a?os ocurrieron muchas cosas y fue prohibido por el gobierno de Isabel Per?n. Durante la Dictadura fueron quemados los tres primeros tomos del libro, el cuarto reci?n pudo salir durante mi exilio en Alemania, y la pel?cula estuvo prohibida casi diez a?os.

-Una pel?cula que ostentaba algo as? como un dream team de los actores argentinos: Pepe Soriano, Federico Luppi, H?ctor Alterio en el papel del coronel Varela?

-No nos olvidemos de Brandoni que se va a poner celoso. (Risas).

-El a?o pasado se cumplieron treinta del estreno de la pel?cula. ?C?mo se sinti? en el homenaje que le hicieron en la Casa de Gobierno? Parec?a mentira?

-S?, s?, parec?a fantas?a. Despu?s de sufrir ocho a?os de exilio por ese film y por esos libros, despu?s de estar prohibido tanto tiempo; de pronto, tel?fono desde la Casa de Gobierno: ?El se?or presidente de la Naci?n lo invita al se?or Bayer, al director y a todos los actores de la pel?cula, a la exhibici?n de La patagonia rebelde en el Sal?n Blanco de la Casa de Gobierno, al cumplirse los treinta a?os de su realizaci?n?. Yo dije: ?sta es la peor cargada que me han hecho. Si uno lo pone en una novela, bueno, ?este novelista est? totalmente revirado?. Y bueno, se dio. Estuvo el presidente Kirchner, me dio un abrazo -todav?a me duelen todas las costillas- y vino (Felipe) Sol? y me dio otro abrazo fuerte, y ah? empec? a sospechar de m? mismo. Me dije ?qu? me est? pasando? ?Ahora me abrazan? Pero fue un muy lindo acto. Cuando habl? Kirchner hizo algunos chistes. Le dijo a H?ctor Olivera: ?Se?or director, yo estoy como extra en esa pel?cula?, porque es cierto, aparece en tres escenas?Ah, ?es cierto eso?

-S?, es cierto. Cuando filmamos en R?o Gallegos las grandes manifestaciones obreras a principios de 1974, todav?a hab?a mucho miedo porque no estaba muy clara la cosa. Entonces, la gente de R?o Gallegos no quer?a participar en la filmaci?n. Ven?an como espectadores, a ver c?mo film?bamos y a conocer a estos actores tan populares. Yo era muy amigo del gobernador Cepernik; lo fui a ver y le dije que necesit?bamos extras para disfrazarlos de obreros de la ?poca para que hicieran las marchas en las calles. Me dijo: ?Bueno, yo les voy a mandar a la Juventud Peronista?. Y vinieron, y entre ellos Kirchner, que tendr?a veintid?s o veintitr?s a?os.

-Hubo un gobernador, Puricelli, que prohibi? el libro en las escuelas secundarias?

-La verdad fue as?: la Legislatura de Santa Cruz aprob? por unanimidad que mi libro -que por entonces se llamaba ?Los vengadores de la patagonia tr?gica?, el mismo nombre que despu?s le di al film- se leyera en las escuelas secundarias. La ?nica que se opuso fue una diputada radical, hija de un comisario de polic?a que actu? en la represi?n. Y el gobernador peronista Puricelli vet? la ley. A estas cosas uno ya est? acostumbrado. Es el miedo a la verdad, al debate, a que las cosas se conozcan.

-Otra de las historias desenterradas por usted es la del coronel Rauch. Usted sabe que adem?s de haber un pueblo con ese nombre en la provincia de Buenos Aires a unos 150 kil?metros de la Capital, ac? en Caseros tenemos el raro privilegio de tener una calle con el nombre de este matador de indios.

-Es una verg?enza.

-Usted ha desenterrado la historia de este coronel prusiano?

-Un mercenario, contratado para matar ranqueles. Como dice el decreto de Rivadavia: ?Se contrata al coronel Federico Rauch para eliminar a los indios ranqueles de las pampas?.

-Usted vivi? un episodio entre c?mico y dram?tico all? por 1963, cuando dando una charla, precisamente en Rauch, denunci? a este personaje y dijo que tendr?a que cambiarse el nombre del pueblo por el de Arbolito, el indio ranquel que ajustici? al prusiano.

-Claro, yo voy a dar la charla a la biblioteca popular del pueblo. Cuento toda esta historia que es de una crueldad tremenda, hay documentos donde este fulano habla con un desprecio total por los ranqueles. Y eso que ya exist?a el libro de Mansilla -Una excursi?n a los indios ranqueles- donde se habla muy a favor de los indios. En el Archivo General de la Naci?n se conserva uno de los partes de este coronel europeo donde dice: ?Hoy economizamos cartuchos: degollamos a 26 ranqueles?. Bueno, cuando termina la conferencia, yo le sugiero a la gente que vote, que haga algo as? como un plebiscito para cambiar de nombre al pueblo, el de este genocida Rauch por el tan simp?tico de Arbolito. Entonces yo vi que la gente casi huy?, para no decir el t?rmino bien porte?o de raj?, y s?lo quedaron dos de la primera fila aplaudiendo de compromiso. Y en esta vida hay que estar bien informado antes de decir algo. Porque cuando volv? a Buenos Aires, me metieron preso. ?Por qu?? Porque el ministro del Interior de la dictadura gobernante en ese momento, era el general Juan Enrique Rauch, biznieto de aquel coronel prusiano. Fui a parar directamente al Departamento Central de Polic?a, a disposici?n del Poder Ejecutivo ya que hab?a Estado de Sitio. Al segundo d?a a las cinco de la ma?ana -estoy tirado en el suelo del segundo piso, rodeado de centenares de presos y con un fr?o tremendo-, entra un oficial y grita mi nombre. Cuando me paro y me identifico me dice: ?Usted va destinado a la c?rcel de mujeres?. Imag?nense los dem?s presos, me miraban como diciendo ?y este tipo qui?n ser?. Soy muy amigo de las feministas y considero la lucha por sus derechos, pero cuando ya ponen en duda la virilidad? Yo le pregunt?, muy cabrero, por qu? ten?a que ir a la c?rcel de mujeres, pero el tipo no sab?a, el papelito no le aclaraba nada, entonces invent?: ??Porque usted no merece ir a una c?rcel de hombres!? Bueno, m?s me miraron los dem?s presos. ?Qu? se habr?n imaginado? En fin, me trasladaron a la c?rcel de mujeres de Riobamba, estuve all? 63 d?as preso; y para hacer un resumen general de la situaci?n, debo decir que no la pas? tan mal? (Risas).

-Como uno de los intelectuales que m?s se opuso a las leyes de impunidad, ?c?mo ve lo que ha hecho este Gobierno en materia de derechos humanos?

-Al presidente Kirchner lo critico en el terreno pol?tico y en el econ?mico, porque vamos muy lento en la recuperaci?n del trabajo, y habr?a que decirle claramente que antes de pagarle al Fondo Monetario primero est?n el hambre y el trabajo de la gente; pero debo decir que en materia de derechos humanos es el Presidente que m?s ha hecho. Ha tenido el coraje civil de sacar el retrato de Videla del Colegio Militar, y las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que han sido derogadas, por lo que hoy se puede juzgar a los asesinos y torturadores. Ojal? haga todav?a m?s, que quienes hayan cometido cr?menes de lesa humanidad tengan c?rcel de por vida.

-Hace tres a?os usted escribi? que ?el que calla la boca ante un atropello del poder es un deshonesto. La argentina es una sociedad deshonesta principalmente porque soport? y hasta aplaudi? a sus dictadores. Y no s?lo el pueblo en general cometi? esa deshonestidad con los principios ?ticos sino tambi?n sus intelectuales, sus hombres de la justicia, sus pol?ticos, sus militares, sus iglesias?.

-Yo siempre digo que ning?n Presidente argentino derrocado por un golpe militar, resisti?. Todos huyeron. No tenemos ning?n Salvador Allende que supo defender hasta el ?ltimo momento la Casa de Gobierno, y prefiri? suicidarse antes de entregarse. En la Argentina todos los Presidentes destituidos por golpes militares, huyeron. Y algunos en forma pat?tica.

-Incluso los que se fueron echados por la gente en las calles, como en los cacerolazos del 2001.

-S?, pero ahora ya se han modernizado, nuestros presidentes huyen en helic?ptero. Lo que tenemos que aprender primero es a castigar a todos los golpistas, ac? jam?s se ha penado a un dictador. Es el caso de Uriburu, que hasta tiene un monumento en la ciudad de Balcarce, y ning?n pol?tico de alg?n gobierno democr?tico ha dicho que eso no puede ser. Uriburu muri? como la del tango, en Par?s, y se lo repatri? y tiene un monumento en la Recoleta. Fue un fusilador de obreros, y sin ning?n derecho se apoder? del Gobierno; vino desfilando con los cadetes del Colegio Militar y usurp? la Casa Rosada.

-Hablando de monumento ?C?mo anda lo del monumento a Roca, o mejor dicho, del contramonumento?

-Bueno, despu?s del estudio antropol?gico de la Universidad de Buenos Aires, que demuestra cient?ficamente que el 56 por ciento de los habitantes de la Argentina tiene sangre de los pueblos originarios, a m? me parece una falta de respeto para con esa mayor?a del pueblo argentino que justamente el monumento m?s grande y m?s c?ntrico de Buenos Aires sea el dedicado al genocida de los pueblos originarios del Sur. A los que despoj? de las tierras que despu?s de la llamada Campa?a al Desierto les fueron dadas en propiedad a los estancieros del norte de la provincia de Buenos Aires. Al se?or Mart?nez de Hoz -que en aquellos tiempos era presidente de la Sociedad Rural que financi? la campa?a, y esto pocas veces se ha dicho- se le otorgaron dos millones quinientas mil hect?reas despu?s de la campa?a genocida del general Roca. Los ?lzaga Unzu? recibieron 750 mil hect?reas. Los Anchorena, 560 mil hect?reas. Por supuesto, de las mejores tierras. Y al general Roca, adem?s de su sueldo, el Gobierno lo premi? con la estancia La Larga, de 50 mil hect?reas, en la zona de Guamin?. ?l eligi? la tierra, ??sta quiero yo?, dijo. Y hoy sus biznietos, que ahora llevan el apellido Alvear, son los propietarios de La Larga. Por eso queremos terminar con el monumento a Roca en la Capital. Pero no destruir, porque a la historia no hay que destruirla, sino llevarlo a la estancia La Larga, y que lo tengan ah?. As?, cada d?a cuando despierten vean al general que les dej? esas tierras. Y poco a poco, los 36 monumentos que la Argentina le hizo a ese genocida sean trasladados a la estancia, y se haga un gran desfile del general en el bronce. Por si todo esto fuera poco, la reimplantaci?n de la esclavitud, abolida en la Asamblea del A?o XIII, fue restituida por Roca. Porque como se puede leer en los diarios de la ?poca, cuando termina la campa?a trae a los prisioneros y los reparte. En los avisos de los diarios de 1879 encontramos: ?Hoy, reparto de indios?. A los hombres se los mandaba a la isla Mart?n Garc?a a trabajar en las fortificaciones militares o a las posesiones de los Posse, en Tucum?n, parientes de los Roca, para hacerlos trabajar en la zafra del az?car. A las mujeres indias, a quienes Roca llamaba las chinas, se las repart?a entre las familias de militares y de gente m?s pudiente. Y los ni?os eran quitados a sus madres y se los empleaba como mandaderos. Bastaba pedirlo para que le mandaran un indiecito. Hay cartas de Roca al gobernador de Tucum?n donde le dice: ?No haga traer m?s indios holgazanes del Chaco, yo le mando ranqueles y pampas?. ?l mandaba, era due?o de la vida y de la muerte de esos indios. De todo eso no se habla. ?Y qui?n hizo construir esos monumentos? El hijo de Roca, vicepresidente durante la D?cada Infame, que firm? el pacto con Runciman, con los ingleses, que le dio todo el poder a los frigor?ficos.-Est? marcada la continuidad hist?rica del sector dominante en la Argentina. Roca le regala dos millones y medio de hect?reas a Mart?nez de Hoz, y cien a?os despu?s su biznieto instrumenta el plan econ?mico de una dictadura tambi?n genocida?-Est? todo dicho, todo cierra.

entrevista realizada por Dora Cattoni y Oscar Caram.
Publicado por Silsh @ 18:26  | Reportajes
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