Mi?rcoles, 26 de abril de 2006
La voz del viento

Por Marcelo Scalona

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"...and then, let`s the wind speak".

Ezra Pound



Poes?a no consiste en escribir lo que uno sabe, sino, curiosamente, lo que no sabe. ?Y c?mo podemos ejercer un oficio que nunca podemos definir? ?No sufrimos una contradicci?n insalvable? S? y no. Jam?s encontraremos una definici?n, sin embargo, encontraremos muchos indicios, conjeturas, se?ales, rastros, huellas. Pero por eso mismo, trat?ndose de un trabajo con restos o residuos, la poes?a es una actividad sin aplicaci?n pr?ctica, in?til, y por eso no puede aprenderse mediante cursos, carreras, manuales o t?cnicas. ?Qu? t?cnica organizar para alcanzar el rastro de una sombra...? ? Hay cursos para ser cartonero o exterminador de cartas sin destino, como el Bartleby de Melville? El poeta busca voces de todas partes, hasta en la basura del habla, la onomatopeya, el fonema del loco o el aullido de la noche y el aye de dolor... Y tambi?n el diccionario de la Real Academia y en C?sar Vallejo, claro, y las revistas y hasta aquellos lenguajes del multitexto virtual donde se grisan los extranjeros y los propios, y el aviso de Coca Cola y el sonsonete del habla "regional"; y encima, los silencios, las pausas, lo no dicho, adrede o temido... ?c?mo ponerle instrucciones a esos materiales?

Lo mejor para escribir, es no asistir a la Facultad de Letras. Ser?a como ir a buscar piedad en los quir?fanos o justicia en los tribunales. Si el accidente ya ha ocurrido, existen unos tratamientos o terapias... son largos, costosos. A veces (caso Van Gogh) es inevitable la propia cirug?a para extirparse al Cr?tico. No es f?cil extirpar el tumor sabelotodo del suplemento cultural. Ya se sabe que ser Cr?tico (a menudo), es enorgullecerse de ser insaciable.

Y hablando de tama?os saciadores, los burros (el animal de cinco patas), tambi?n conforman una secta y no dejan entrar a nadie a esa huella mortalmente aburrida y siempre id?ntica a s? misma, que es la rueda de la noria.

Ser?a interminable la lista de locos, delincuentes, reclusos, fugados y muertos por propia mano que componen el cuadro de honor de la poes?a. Averiguar los apellidos, lo dejo como tarea para la pr?xima clase. Palomitas blancas, ovejas negras, de tarea: 1) Escribid cien veces "no debo atreverme a escribir poes?a". 2) Llenad los puntos suspensivos: a) Alejandra..........b) Anton?n...........c) Ezra......... d) Virginia Wolf....... e) Arturo.........e) Sylvia...........f) Cesare .........

Un poeta es siempre alguien fuera de orden, moda, beneficio o lugarcito bajo el sol. Juan L. Ort?z viv?a en el campo, pero no le gustaban "las quintitas". La libertad que exige el poema no deja lugar a cargos, leyes, moral siquiera y a menudo, ni el razonamiento. Emil Cior?n me dijo en Par?s, que los versos de Homero Exp?sito (un iletrado) "...primero hay que saber sufrir, despu?s amar, despu?s partir y al fin andar sin pensamiento", eran de los m?s bellos que hab?a le?do en su vida.

Los grandes secretos llegan siempre como un murmullo, un balbuceo, una cifra algebraica o una sombra china. En "La Voz de la Luna", de Fellini, el poeta del pueblo es casi un tonto, una especie de loco que bordea el retraso. Sin embargo, la luna no quiere hablar con nadie, ni confiar sus cosas a otro que no sea ?l. Porque a la luna, las lilas, el viento y la lluvia, no les gustan los secretarios de actas, los agentes literarios, especialistas en concursos o perseguidores de fajas de honor. Los materiales po?ticos son leves, de una fugacidad rayana en la inexistencia: lo m?s parecido a la voz del viento. Y hay que seguirla, donde lleve. Si es necesario, dec?a Faulkner, hay que matar a la madre para poder escribirla. Sin met?foras. La poes?a es un destino y s?lo se alcanza por prepotencia del trabajo, dec?a Roberto Arlt. Ladino hay que ser... porque los asaltos son de noche, pero se preparan durante el d?a, como un oficio, creando un territorio, una estrategia que incluya comer poco, o mejor dicho, poner el coraz?n en la p?gina y no en el shopping. "Donde est? tu tesoro, est? tu coraz?n..." dijo uno de los m?s bellos poetas de la historia, Jes?s de Nazaret, que, curiosamente, no escribi? ning?n libro. El problema de Jes?s, el Poeta, fue que despu?s lleg? Cristo, el Mes?as, y luego el Papa, Mel Gibson, el Pastor Gim?nez y descubrieron el negocio, el m?s grande best seller de la literatura fant?stica.

Para ser poeta, no basta escribir un versito sueltito en una servilleta: hay que construir una obra como pila de ladrillos, d?a a d?a y es normal que las primeras paredes salgan chuecas y se caigan. Fernando Pessoa, poeta gigante del siglo XX, no consigui? publicar un solo libro durante su vida (*). La materia del poeta est? en los ladrillos de papel, que son los libros: todos, propios, ajenos y hasta robados. Poetas amigos o malditos, lecturas permanentes, interminables. Un ojo en el libro y otro en el cuaderno. Porque no hay que tener ojete, hay que tener ojo. De todo, clasificados, el Cor?n, obituarios y esas canciones de Joaquin. Claro, luego, si es posible, hay que empezar a elegir un poco y con algo hay que limpiarse el culo.

Pero siempre seguir y volver: relecturas, sobre todo relecturas, dec?a Borges, el infinito. Leer de todo, cl?sicos, tilingos de moda, Quirr?n, Fantino Climaco, Xanad?. Despu?s hay que escribir, devorar las noches, los rincones, los silencios, las fortunas, amores, amantes y enemigos. La poes?a se llevar? todo. Ser? necesario robar la luz, tachar cuadernos y acribillar el teclado como Milos. Habr? una gran tormenta, se volar?n los toldos, pero tranquilo... siempre escampa. Adem?s, al que no tiene nada, no le asustan los da?os.

El hurac?n dejar? unos renglones de cosecha. Entonces llegar?n los inspectores oportunistas y acad?micos, dispuestos a juzgarte, sopesar y cobrar el impuesto. Seg?n el whisky, la cena o el aviso de publicidad que les pagues, te dir?n que son versos alejandrinos, endecas?labos o vanguardistas. Ellos, te dir?n el verso. Despu?s te dar?n una etiqueta, y con m?s suerte, una faja de honor, una edici?n de autor y cincuenta libros regalados entre parientes, librer?as de saldos o el viento. No hay que hacerles caso. No te olvides nunca el detalle de Sk?rmeta: a veces, el poeta m?s grande no es Neruda, sino el cartero.

En la lengua tambi?n est? lleno de inspectores y m?quinas de impedir o ningunear. Son como los reaudadores del municipio, que lo que quieren, es que no trabajes, que no progreses, o sea, que no escribas. Son esa clase de gallinas que no ponen jam?s un huevo, pero se saben de memoria el ?rbol geneal?gico de la turuleca y se pasar?n la vida in?tilmente esperando poner el huevo de oro.

La poes?a est? en otra parte, como dice Milan Kundera; , un olor inolvidable de lilas, unos ojos que pasan en el subte, la imagen rediviva de un sue?o o la fiesta de cumplea?os de un ni?o convaleciente. La poes?a es una claridad veloc?sima y tenue que se confunde con la claridad. Es contarle a un desconocido que uno ha visto un ovni, que las vacas vuelan, que Mabel Rendo es adivina y divina, o que los hombres ser?n fraternos. Las m?s de las veces, s?lo parece un silencio satisfecho. Y en esas noches perras que no nos salga nada, como dec?a Ezra Pound: "entonces, dejemos hablar al viento".
Publicado por Silsh @ 18:50  | Art?culos
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