Mi?rcoles, 26 de abril de 2006
Los blogs asesinan a los talleres literarios

por Hern?n Casciari


Un amigo me confiaba v?a mail que quer?a empezar un taller literario. "Estoy seguro que vos no cre?s en esas supersticiones", sospechaba en su correo, y la verdad es que tiene raz?n. Me result? extra?o este deseo en mi amigo, porque tiene una una prosa muy original y una bit?cora excelente donde lo demuestra. Y yo realmente creo que escribir en un blog le hace mucho mejor al estilo de cada uno que cualquier cursillo en el que un facineroso te quiere transmitir lo inexplicable: el arte de contar historias.

Si hubiera que creer en algo alrededor de la creaci?n literaria y sus secretos, yo solamente creer?a en dos verdades: desde siempre, en el dec?logo del buen cuentista que escribi? Horacio Quiroga a principios del siglo pasado; y desde este siglo, en publicar textos online, m?s o menos todos los d?as, para que los lean y comenten un grupo de desconocidos de cualquier parte del mundo. No hay nada mejor para mejorar tu prosa que alimentar un blog.

Los talleres literarios se usaban mucho, en el pasado inmediato, con un fin muy alejado al narrativo. La mayor?a de la gente concurr?a para ver si pod?a coger. Un porcentaje algo menor se apuntaba para que alguien leyera sus cosas. Y una minor?a, muy discriminada, realmente tomaba parte para estilizar su t?cnica. ?stos ?ltimos se decepcionaban pronto, y se daban a la fuga en el preciso momento que descubr?an que quien brindaba el taller tambi?n lo hab?a abierto para poder coger.

Es casi un hecho que estos talleres, tal y como los conocemos, acaben muriendo pronto, en manos de una Internet que ya cumple con creces sus dos funciones sociales: mostrar textos y coger. Los que quieren aprender a escribir pueden tener su bit?cora gratis, y los que prefieren la c?pula pueden darse de alta en el chat de AOL.

Lo que no entiendo es c?mo estos cursos improvisados funcionaron tan bien durante el siglo veinte, porque, ?qu? m?s se le puede ense?ar a una persona que ya conoce las 27 letras del abecedario, que ya sabe cu?l es la forma de concatenarlas para formar palabras en su idioma materno, y que no le est? vedada la manera en que cada una de esas palabras, unidas, forman ideas? Eso es todo lo que hay en la literatura, y viene gratis en la escuela primaria. Lo dem?s es intransferible.

Aunque los folletos de los talleres y los programas impresos de la Facultad de Letras lo oculten, no todo el mundo aprende a escribir historias mediante el m?todo de la ense?anza. Por ejemplo, una persona que no sabe contar una an?cdota con algo de gracia en una sobremesa jam?s podr? narrar decentemente. Alguien que desconoce las bases inmorales de la seducci?n no lograr? nunca envolverte con su prosa. Ni tampoco sabr? enga?arte con un buen cuento aquel que va siempre, en la vida diaria, con la verdad por delante.

El asunto pasa por tener algo interesante de lo que hablar, lograr seducir impunemente y ser un mentiroso cabal: ?ste es el tr?pode con el que se deber?a sostener, solita, cualquier historia digna de ser contada. El que no tiene nada interesante que decir no es escritor, es pol?tico; el que no sabe seducir tampoco es escritor, es mimo; y el que no sabe mentir cuando escribe es periodista y ?para mal de males? de un peri?dico independiente.

Es cierto: hay trucos narrativos que te sueltan un poco la mano. Un profesor literario puede instruir al grupo de alumnos sobre las bondades de callar lo importante, de corregir exhaustivamente, de provocar suspenso, de que el principio de la historia es tan importante como el final, de la ventaja de leer a los cl?sicos, etc?tera. Pero eso no convierte al curso en un taller literario. Si lo fuera, tambi?n podr?amos decir que un se?or que te descubre que el acelerador sirve para que el coche circule y el freno para que se detenga, posee un taller mec?nico.

Todo el asunto radica en tener, o no, un estilo propio. Y la mayor?a de los talleres son nocivos a estos efectos. Si concurre al taller un narrador mediocre sin estilo literario, las m?s de las veces acabar? imitando, y mal, el estilo del alegre profesor que imparte el curso. Y si se apunta al cursillo una persona que ya tiene un estilo definido ?como es el caso del amigo con el que hablaba sobre este tema? lo m?s probable es que el taller intente limar esa personalidad hasta unificarla con la del grupo. (Lo mismo pasa en los Institutos de Ense?anza Radiof?nica con los aspirantes a locutores: entran mil voces diferentes y salen todos con la misma entonaci?n efe?me.)

Y esto es as? porque aquello que llamamos "trucos literarios" no son m?s que las diferentes formas de escribir del profesor; su visi?n de la literatura y su modo de plasmarla en el papel. Y est? claro que hay tantos m?todos como cantama?anas abren un taller de narrativa. El estilo personal de cada qui?n es algo que est? oculto pero latente. Y en general los profesores de talleres entienden bastante poco de literatura, pero much?simo menos de may?utica.

El mandameinto tercero de Horacio Quiroga, en su "Dec?logo del buen cuentista", habla justamente de la personalidad narrativa. No est? mal recordarlo:

?Resiste cuanto puedas a la imitaci?n ?nos alerta el uruguayo?, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. M?s que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.

Una buena manera de descubrir nuestra personalidad literaria (llamada en el barrio "el estilo") es la siguiente: buscamos en nuestra memoria un escritor que hayamos le?do mucho y, luego de abrir el word, escribimos una pantalla entera imitando descaradamente su prosa. Garabateamos cualquier boludez, lo que nos pas? ayer a la tarde, por ejemplo, pero con la personalidad literaria del autor elegido; luego nos reeleemos. Todas las frases que no se parezcan en nada al narrador remedado, ?sas, habr?n sido dictadas por nuestro estilo, el que duerme al acecho en el interior de la mano.

Para el gran cuentista Augusto Monterroso hay, adem?s, otras cuestiones de suma importancia para ser un buen escritor. Nos explica una de ellas en el mandamiento s?ptimo de su dec?logo:

?Aunque el ?xito es siempre inevitable ?nos dice?, proc?rate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Yo creo, al igual que mi admirado hondure?o, que la amistad con otras personas del mismo palo es fundamental para mejorar la t?cnica. Que un pu?ado de buenos amigos se entristezcan por nuestros fracasos literarios es, muchas veces, m?s importante que un ?xito humilde loado por cien mil desconocidos. Y el leerle a un grupo de amigos (no azarosos compa?eros de taller, sino amigotes) las historias que uno escribe, tiene m?s r?dito que cualquier cursito barato. Si Quiroga o Monterroso hubiesen escrito sus dec?logos en esta ?poca, habr?an incluido, entre sus consejos, ?ste:

?Escribe tus historias en un blog e intenta interpretar las sensaciones de los comentaristas; no sus aplausos o cr?ticas, sino la temperatura que provocan tus textos.

En lo personal, utilizo el dec?logo de otro gran novelista (el chileno Roberto Bola?o) para escribir mis bit?coras. Claro que ?l hablaba de cuentos, pero yo lo he reinterpretado para la publicaci?n de mis blogs. Sus mandamiento primero y segundo son muy claros en este sentido:

?Nunca abordes los cuentos de uno en uno; honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el d?a de su muerte ?y en el segundo da detalles?: lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energ?a suficiente, escr?belos de nueve en nueve o de quince en quince.

Y es verdad: la pasi?n por escribir y la excelencia al hacerlo se alimentan ?nicamente escribiendo. ?sta es otra ley de la literatura por la que es aconsejable publicar un blog. El primer mandamiento de Monterroso no deja lugar a dudas:

?Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, tambi?n. Escribe siempre ?nos aconseja el centroamericano.

Cualquiera de los tres narradores nombrados en este art?culo hubiesen visto con buenos ojos las bit?coras como nobles potenciadoras de la literatura, y agregar?an de buena gana el consejo de escribir en ellas como und?cimo mandamiento de sus dec?logos. Yo me limito, para acabar, a incluir dos consejos m?s, de suma importancia a la hora de escribir: olvidarse de los talleres literarios y leer los libros de Augusto Monterroso, Roberto Bola?o y Horacio Quiroga.

Todo lo dem?s, es puro cuento.




http://www.orsai.es
Publicado por Silsh @ 19:01  | Art?culos
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Que raro de todos me gusto usted!
En realidad buscaba un blog que me contara algo de Elisabeth Bishop, aterrice en este y sin querer termine leyendo sus cosas.
Es imposible interntar leer algo en la computadora que no nos interesa.
Muchas gracias
Mercedes
Publicado por ParticipanteAnonimo
Lunes, 14 de agosto de 2006 | 15:29
Bueno... Jorge Lafforgue defendi? a Horacio Quiroga d?cadas atr?s cuando los estudiosos consideraban a Quiroga un escritor menor. El otro d?a me encontr? con que Lafforgue ahora apuesta por un escritor nuevo, Daniel E. San Mart?n (<a href="http://www.ficciones.com.ar/Amoralejas/presentacion02_lafforgue.php">en esta p?gina</a>Gui?o y en mi cabecita empezaron a pasar cosas.

O sea el tipo, con una trayectoria de medio siglo, no tiene miedo en decir lo que piensa y levanta a San Mart?n, que hasta ahora solamente ha publicado un libro.

Yo me hice con el libro (Amoralejas) y lo le? porque si para Lafforgue es bueno debe ser bueno y pens? que s?, que es bueno, pero que no s? si yo sola me hubiese animado a decirlo sin la autoridad de un groso que me abra la puerta antes. Y esto me dej? pensando.

Adem?s del dec?logo de Quiroga que tanto se reitera en los blogs, hay uno de Onetti. Adem?s de que no creo en dec?logos no soy escritora pero en una parte aconseja... (SIGUE)
Publicado por Laura
S?bado, 09 de diciembre de 2006 | 15:27
Dec?a que no soy escritora pero en una parte Onetti aconseja no limitarse a leer los libros ya consagrados y dice que Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz y hoy son genios.

Lo que quiero decir con todo esto es c?mo yo que no tengo ning?n prestigio para perder nunca me anim? a jugarme por alguien que reci?n empieza??? Est? bien ya s? no me puedo comparar con Lafforgue soy una lectora casi del mont?n, pero justamente por eso ?por qu? tenerle miedo a equivocarse?!!!

Bueno... que por todo esto abr? un blog en <a href="http://misescritorespreferidos.blogspot.com">http://misescritorespreferidos.blogspot.com</a> con la idea de que la gente me haga conocer a sus buenos escritores a?n no difundidos para que los compartamos y encontremos a los futuros Quirogas, Cort?zares y Borges por nosotros mismos. ?Les parece demasiado delirante? No s?, pero quiero hacerlo creo que est? bien que lo hagamos.

Ojal? visiten el blog y opinen algo al respecto. Gracias.

Lau
Publicado por Laura
S?bado, 09 de diciembre de 2006 | 15:30