miércoles, 24 de mayo de 2006

Carlos Bousoño

Poemas de Carlos Bousoño


MÁS ALLÁ DE ESTA ROSA

(Meditación de postrimerías)

1
Una rosa se yergue.
Tú meditas. Se hincha
la realidad, y se abre, se recoge, se cierra.
Cuando miras, entierras. Oh pompa
fúnebre. Azucena: Relincho
espantoso, queja oscura, milagro. Tú que la melodía
de una rosa escuchaste, sangrienta
en el amanecer cual llamada
de una realidad diminuta,
miras tras ella el hondo
trajinar de otra vida, la esbelta
rapidez con que algo se mueve en la noche
con prisa, como si quisiera llegar a una meta
insaciable. Hay detrás de esta rosa, que yergue
suavemente su tallo, una pululación hecha náusea,
un horrible jadeo,
una ansiedad frenética, un hediondo existir que se anuncia.
Una trompeta dispara
su luz, su entusiasmo sonoro
en el estiércol. ¿Qué dices,
qué susurras, qué silbas
entre la oscuridad, más allá de esta rosa,
realidad que te escondes? ¿Qué melodía
articulas y entiendes y desdices y ahogas,
qué rumor de unos pasos
deshaces, qué sonido
contradices y niegas? La cadencia está dicha,
realizado el suspiro.
El rumor es silencio,
la esperanza, la ruina. Todo silba y espera,
silencioso, engreído,
más allá de esta rosa.

2
Más allá de esta rosa, más allá de esta mano
que escribe y de esta frente
que medita, hay un mundo.
Hay un mundo espantoso, luminoso y contrario
a la luz, a la vida.
Más allá de esta rosa e impulsando su sueño,
paralelo, invertido
hay un mundo, y un hombre
que medita, como yo, a la ventana.
Y cual yo en esta noche, con estrellas al fondo,
mientras muevo mi mano,
alguien mueve su mano, con estrellas al fondo.
y escribe mis palabras
al revés, y las borra.


"Oda a la ceniza" 1967




ANÁLISIS DEL SUFRIMIENTO (1968)

A José Olivio Jiménez.


El cruel es un investigador de la vida,
un paciente reconstructor, un objetivo relojero, un perito
que quisiera conocer la existencia,
el secreto de la vida que en el sufrimiento se explora.

El amante de la sabiduría está listo
para su operación delicada.
Y la materia del análisis queda
a su merced: un hombre sufre.

Horrible es conocer la verdad, y el miserable hallazgo
destruye a quien lo obtiene,
pues nadie en otro pudo ni podrá nunca conocer hasta el fondo
pn su verdad palpable, sin morir,
la vida misma revelada.

Sin embargo, es muy cierto
que el sufrimiento expresa
al hombre, aunque lo arruina,
porque tras la experiencia dolorosa
es otro hombre el que nace, al conocerse,
y conocer el mundo.

No siempre, ciertamente,
puede quien ha sufrido
resistir todo el peso de su sabiduría.
Alguno nunca vuelve
a la vida, pues es difícil ser
tras la vergüenza de haberse así sabido.

Otros viven, mas rota
su dignidad en la infamia
que todo dolor es,
indignamente
prosiguen, y una mueca
es su gesto, su hábito.

Hay quien asume
de otro modo el dolor,
la concentrada reflexión que todo dolor es.
Tras la meditación espantosa, el hombre puede oír,
palpar, ver,
y conocerse y ser entre los hombres.

Y he ahí como el cruel se equivoca
en su filosófica labor, porque sólo quien sufre,
si acaso lo merece,
logra el conocimiento que el cruel buscara en vano.

Conoce aquel que sufre y no el que hace sufrir,
éste no sobrevive a su conocimiento,
y aunque tampoco el otro muchas veces
puede sobrellevar esa experiencia
terrible, logra en otras
escuchar sorprendido
el más puro concierto,
la melodía inmortal de la luz inoíble,
en el centro mismo de la humana miseria.

(De Oda en la ceniza, 1968).



LA PRUEBA


Buscando andamos todos una prueba.
Una prueba que pruebe realmente
que no nos engañamos cuando niños:
que si los reyes godos o los Magos.
Y nadie pensó nunca en lo más fácil:
la existencia del gordo.
Ahí tenéis al gordo: es entusiasta,
ceremonioso y listo. Está sentado,
y como si tal cosa: nunca
le hicieron caso como prueba...

Y, la verdad, no hay duda.
Uno tiene necesidad de muchas cosas:
creer en jeroglíficos, ver algo
detrás de aquella pluma de señora,
o bien, mejor aún, como os decía,
detrás del hombre gordo, aquel que manotea
mientras se da importancia por ser gordo.

Ser gordo es cosa buena, es cosa alegre
es cosa de sustancia y compromiso,
es cosa de gordura sobre todo, y cosa que va a misa
cuando hay fiesta.
Y sin embargo,
yo quisiera saber, qué tontería,
qué hay detrás de aquel gordo.
Porque tras la gordura hay otra cosa,
estoy casi seguro.

No puede ser así, sin más ni más,
que un gordo sea un gordo.
Un gordo simplemente, un gordo simple,
un gordo intrascendente y para andar por casa.
Un gordo es importante, lo hemos dicho,
y por tanto, detrás de su gordura
ha de haber escondido alguna cosa
que sirva para algo.

Quizá para sentarse o tal vez, sólo
para andar más de prisa. Es imposible
que un respetable gordo
no tenga utilidad, como una silla
o una locomotora, o un jazmín.
Yo creo, señores,
que un gordo bien pudiera
demostrar a los ricos y a los sabios
que detrás de las cosas
más materiales, si queréis,
existe algo escondido. Y yo creo
que a San Anselmo (e incluso al Tomás santo)
se le escapó esta prueba.
Prueba infalible, a mi entender,
de que el mundo no acaba, así como así,
en un gordo.

Carlos Bousoño

Comentarios

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Autor: ParticipanteAnonimo
Fecha: viernes, 11 de agosto de 2006
Hora: 14:18

cual es en resumen el significado de este poema?
Autor: ParticipanteAnonimo
Fecha: viernes, 02 de febrero de 2007
Hora: 20:52

Esta poesía es pomposa, poco afortunada, como escrita sin la más mínima naturalidad. Quisiera decir algo mejor, pero no puedo
Autor: ParticipanteAnonimo
Fecha: sábado, 29 de diciembre de 2007
Hora: 1:32

Poesía de gran hondura la de Bousoño, uno de los poetas con más fuerza de su generación.

Su poesía se caracteriza por un sentimiento hondo y unas metáforas brillantes. Hay mucho contenido metafísico en la poesía de este enorme poeta y genial teórico.