"China: reino de pequeños emperadores "(A.L.P.)
China: reino de pequeños emperadores
por Ana Laura Pérez
Que pensará Mao de sus millones de hijos? ¿Brillarían de orgullo sus ojos? Si el Gran Timonel pudiera abandonar el Mausoleo faústico que ocupa desde hace cuatro décadas, y cruzara la Plaza Tiananmen,en pleno centro de Beijing, vería sorprendido cortes de ancianos y adultos rodeando a los flamantes dueños de su patria. Estos nuevos chinos –caprichosos y consentidos– son la fragua que moldeó su ideal socialista del Hombre Nuevo. La historia asume en China las formas grotescas de la paradoja. El mayor sistema socialista de la Historia ha dado a luz a cien millones de individualistas incapaces de hacer, siquiera, tareas escolares en grupo.
Monarcas sobreprotegidos e híper estimulados,los menores de son el resultado de uno de los proyectos poblacionales más ambiciosos del mundo:la política del hijo único, que comenzó a aplicarse principios de los 70 para contener un crecimiento demográfico que espantaba al mundo entero.
Cuando el Día de Reyes de 2005 nació en la capital china el ciudadano número 1.300 millones (créao no ¡32 Argentinas con todos los argentinos adentro!)las autoridades y los medios oficiales celebraron. La Comisión Estatal Planificación pasó lista a los éxitos obtenidos en el área:en primer lugar, que se llegó a esa cifra cuatro años después de lo esperado. Además,que en treinta años se evitaron 400 millones de nacimientos que el promedio de hijos se derrumbó de casi seis, a menos de dos por familia.
Las proyecciones gubernamentales consignan que, de no haberse aplicado el férreo control de vientres,el gigante asiático albergaría hoy 1.700 millones de ciudadanos.
A los burócratas no los afectan las críticas ni las consecuencias de la planificación familiar que amenaza con ralentizar el crecimiento económico y colapsar el débil sistema de previsión social dado que no hay sistema de pensión alguno.
En poco tiempo más tendrá un 24 por ciento de ancianos, una proporción sólo comparable con los países desarrollados, cuyos sistemas están preparados para asistirlos médica y financieramente. En China, sin embargo,todo el peso del cuidado de los padres y abuelos recaerá en las espaldas de un solo descendiente. O dos,en el mejor de los casos.
Tampoco conmueve el corazón de los funcionarios las denuncias contra el infanticidio y los abortos selectivos que en la República Popular tienen las dimensiones de un holocausto. Las cifras son la prueba más contundente. Cada 100 chinas hay unos 119 chinos (en algunas zonas el desequilibrio se agra va:100/122). Se entenderá mejor el alcance de estos crímenes si se compara con los promedios mundiales: en el resto del planeta hay 104 mujeres por cada 100 hombres.
Contra el brutal feminicidio, el gobierno ha tomado medidas más que suaves. En consonancia, hace pocas semanas, Zhang Weiqing, director de la Comisión Nacional de Población y Planeamiento Familiar, adjudicó a “profundas raíces culturales ” el desbalance masculino/femenino. Y machacó sobre la importancia de mantener el mismo rumbo.
Entre las escasas prevenciones cuenta la prohibición de las ecografías para detectar el sexo del feto y,desde hace ya una década,la ilegalización de los abortos selectivos de niñas. Sin embargo, pululan los consultorios clandestinos,pro- vistos de instrumental contraban deado para tal fin.
AGUA DERRAMADA
La flexibilización relativa de las leyes no altera el asesinato en masa de las nenas: desde el 84 las parejas que viven en el campo –donde la necesidad de mano de obra masculina se torna fundamental– pueden tener un segundo hijo si el primero fuera una niña.
Sin embargo,la tasa de mortalidad infantil sigue siendo mucho más alta entre las nenas porque las familias les dispensan peores cuidados. Coloquialmente se las llama agua derramada.
Si de todas maneras logran sobrevivir es común que las abandonen o eviten registrarlas, lo que las convierte en parias sin siquiera acceso a la escuela. Sobre el futuro de estas nenas penden augurios funestos: la explotación laboral y sexual. Jalid Malik, delegado de la ONU en China, alertó hace dos años que “en la próxima década podría haber 60 millones menos de mujeres ”. Tendencia que alentaría el floreciente tráfico de mujeres, al que recurren los hombres solteros para garantizarse una “esposa ”.
A pesar de que las autoridades reconocen la existencia de unas 7.600 mafias dedicadas al secuestro y venta de niñas y mujeres, nada han hecho para eliminarlas. Una investigación del 2002 publicada por el diario británico The Telegraph describió el centro del cada vez más próspero mercado de esclavas: Chengdú, en China occidental. En dos establos del tamaño de hangares se exhibe la “mercadería ”: hay desde nenitas de 8 años, con cartelitos en los pies anunciando sus habilidades. Cocineras, sirvientas, costureras... ¿qué más da? El que ponga los mil dólares que suelen pedir por ellas se las llevará para abusarlas tanto y cuanto quiera. El mismo diario estimó en 50.000 el número de chicas secuestradas.
La caja de Pandora abierta hace décadas por el régimen comunista no terminó de liberar todos sus monstruos. Organizaciones caritativas denuncian que en los institutos psiquiátricos y para chicos discapacitados hay también muchísimas chicas abandonadas en absoluto dominio de todas sus capacidades físicas y mentales.
La impaciencia por deshacerse de las niñas y el desinterés por adoptarlas dentro de las mismas fronteras alimentó el atractivo para los estadounidenses. Casi el 25% de los 7.900 bebés adoptados en el extranjero durante 2005 son chinos. Y la casi totalidad de esas adopciones son niñas.
Como por tradición,el sostenimiento de los padres ha sido responsabilidad de los varones,las parejas hacen todo por no desperdiciar la única chance procreativa que el sistema les brinda.
LA CUARTA OLA
Con el objetivo de desalentar burlas a la ley, los medios oficiales publicitaron, a mediados de mayo, el arresto y despido de 13 funcionarios de la provincia de Shaanxi, al noroeste, por recibir coimas y extender documentación falsa a una mujer que tuvo 9 hijos desde 1982.
El golpe de efecto facilita el alerta de los planificadores ante la inminencia de un nuevo baby boom (los anteriores datan de los 50 y 60, cuando Mao alentaba el “creced y multiplicaos ” para proveer mano de obra a la naciente industria, y de principios de los 80, como reacción a las limitaciones puestas en marcha). E insisten en la necesidad de no alterar el ya alterado ecosistema demográfico.
Las medidas anunciadas como temporarias en los 70 no parecen en vías de extinción. Apenas cambios mínimos como, por jemplo, el permiso a las familias urbanas de tener un segundo hijo, si tanto el padre como la madre fueran ellos mismos hijos únicos. También se les da una segunda oportunidad a las parejas de divorciados que hubieran tenido, cada uno, un hijo en su matrimonio anterior.
Sigue siendo poco.
Una nueva táctica para agrandar la familia sin desagradar al Estado son las técnicas de fertilización a las que acuden parejas sanas para asegurarse embarazos múltiples. Según una nota reciente de Los Angeles Times, en los últimos 8 años hubo un florecimiento de las clínicas que prometen milagros con anuncios en televisión protagonizados por estrellas de cine o cantantes populares. Con esta expansión, las parejas infértiles obtienen la atención que jamás le dispensara el Estado. “Antes,el foco estaba puesto en el control y el descenso de las tasas de natalidad ”,explica el doctor Zuo Wenli, especialista en salud reproductiva del Hospital Universitario de Beijing. “Si antes desalentábamos los tratamientos de fertilización, hoy tenemos un acercamiento más humano con las parejas que no pueden tener hijos ”.
A pesar de los fuertes controles, el negocio clandestino de la fertilización se expande y abarca prácticas hasta hace poco desconocidas en China, como el alquiler de vientres y los bancos de esperma. El crecimiento sostenido permite a una floreciente clase media y alta casi todas las posibilidades procreativas disponibles en Occidente. (Como en Occidente también, los elevados estándares de vida aumentan en China la cantidad de parejas llamadas DINKs, Double Income, No Kids: Doble ingreso sin hijos).
El gobierno lo sabe y ha anunciado el endurecimiento de los controles. Declamaciones oportunistas en las que nadie cree. Los ricos pueden afrontar sin problemas las coimas o, en su defecto, las multas (calculadas por el Banco Mundial en unos 1.290 dólares por año y por hijo no autorizado), prohibitiva para el común de las familias chinas.
Desde que el ex presidente Deng Xiaoping –siguiendo los lineamientos de Mao– endureciera la ley en 1979, los únicos chinos exceptuados son las minorías étnicas como los tibetanos ylos mongoles.
El resto de la población se sometió al control de los comités vecinales que denunciaban cualquier embarazo no deseado por el Estado. Si por algún motivo fracasaban los métodos anticonceptivos (brindados a domicilio por agentes sanitarios para las más tímidas), las embarazadas eran conducidas a hospitales o clínicas para abortar.
Complejo en su implementación, el sistema del hijo único trajo problemas de compleja solución.
Dos son acuciantes. El primero es el envejecimiento de la población, que tiene una edad promedio de 33 años,mientras en la India (único competidor) es de 26. Para el 2020 habrá “más personas dependientes de un número cada vez menor de trabajadores ”, advirtió en The Economist Siri Tellier, la experta en población de la ONU con sede en Beijing. El envejecimiento y reducción de la masa laboral también una preocupación para los analistas económicos. Muy probablemente se eleve la edad jubilatoria en 5 años, tanto para hombres como para mujeres, que en la actualidad es de 60 y 55.
Los analistas de Goldman Sachs creen que la solución está incrementar los niveles educativos de la población. Sin embargo, la industria comienza a resentirse por la falta de mano de obra poco calificada, garantía de los bajísimos precios de las manufacturas Made in China.
Efecto secundario de la política del hijo único, hay cada vez más universitarios (y chicos en colegios privados de elite)porque las familias concentran en ellos todos sus recursos y ahorros. Eso ha generado tal oferta de graduados que muchos emigran. Los que no, comienzan a ser conocidos como kenlao yinzu –tribu que come las migajas de los viejos–. No trabajan, pierden todo el día con los videojuegos y viven de sus padres aún después de recibirse. Los que logran insertarse en el mercado laboral tienen también sus problemas. Los empleadores se quejan porque, a pesar de sus buenas notas, son incapaces de trabajar en equipo o compartir tareas con gente de otras áreas.
Quizá por eso estalló la venta de mascotas. En Beijing pasó de 130 mil a 410 mil perros, en sólo un año. Todo lleva a pensar que los chinos no encuentran mejores amigos.
Ni mejores hermanos.
Fuente: Diario Clarin
por Ana Laura Pérez
Que pensará Mao de sus millones de hijos? ¿Brillarían de orgullo sus ojos? Si el Gran Timonel pudiera abandonar el Mausoleo faústico que ocupa desde hace cuatro décadas, y cruzara la Plaza Tiananmen,en pleno centro de Beijing, vería sorprendido cortes de ancianos y adultos rodeando a los flamantes dueños de su patria. Estos nuevos chinos –caprichosos y consentidos– son la fragua que moldeó su ideal socialista del Hombre Nuevo. La historia asume en China las formas grotescas de la paradoja. El mayor sistema socialista de la Historia ha dado a luz a cien millones de individualistas incapaces de hacer, siquiera, tareas escolares en grupo.
Monarcas sobreprotegidos e híper estimulados,los menores de son el resultado de uno de los proyectos poblacionales más ambiciosos del mundo:la política del hijo único, que comenzó a aplicarse principios de los 70 para contener un crecimiento demográfico que espantaba al mundo entero.
Cuando el Día de Reyes de 2005 nació en la capital china el ciudadano número 1.300 millones (créao no ¡32 Argentinas con todos los argentinos adentro!)las autoridades y los medios oficiales celebraron. La Comisión Estatal Planificación pasó lista a los éxitos obtenidos en el área:en primer lugar, que se llegó a esa cifra cuatro años después de lo esperado. Además,que en treinta años se evitaron 400 millones de nacimientos que el promedio de hijos se derrumbó de casi seis, a menos de dos por familia.
Las proyecciones gubernamentales consignan que, de no haberse aplicado el férreo control de vientres,el gigante asiático albergaría hoy 1.700 millones de ciudadanos.
A los burócratas no los afectan las críticas ni las consecuencias de la planificación familiar que amenaza con ralentizar el crecimiento económico y colapsar el débil sistema de previsión social dado que no hay sistema de pensión alguno.
En poco tiempo más tendrá un 24 por ciento de ancianos, una proporción sólo comparable con los países desarrollados, cuyos sistemas están preparados para asistirlos médica y financieramente. En China, sin embargo,todo el peso del cuidado de los padres y abuelos recaerá en las espaldas de un solo descendiente. O dos,en el mejor de los casos.
Tampoco conmueve el corazón de los funcionarios las denuncias contra el infanticidio y los abortos selectivos que en la República Popular tienen las dimensiones de un holocausto. Las cifras son la prueba más contundente. Cada 100 chinas hay unos 119 chinos (en algunas zonas el desequilibrio se agra va:100/122). Se entenderá mejor el alcance de estos crímenes si se compara con los promedios mundiales: en el resto del planeta hay 104 mujeres por cada 100 hombres.
Contra el brutal feminicidio, el gobierno ha tomado medidas más que suaves. En consonancia, hace pocas semanas, Zhang Weiqing, director de la Comisión Nacional de Población y Planeamiento Familiar, adjudicó a “profundas raíces culturales ” el desbalance masculino/femenino. Y machacó sobre la importancia de mantener el mismo rumbo.
Entre las escasas prevenciones cuenta la prohibición de las ecografías para detectar el sexo del feto y,desde hace ya una década,la ilegalización de los abortos selectivos de niñas. Sin embargo, pululan los consultorios clandestinos,pro- vistos de instrumental contraban deado para tal fin.
AGUA DERRAMADA
La flexibilización relativa de las leyes no altera el asesinato en masa de las nenas: desde el 84 las parejas que viven en el campo –donde la necesidad de mano de obra masculina se torna fundamental– pueden tener un segundo hijo si el primero fuera una niña.
Sin embargo,la tasa de mortalidad infantil sigue siendo mucho más alta entre las nenas porque las familias les dispensan peores cuidados. Coloquialmente se las llama agua derramada.
Si de todas maneras logran sobrevivir es común que las abandonen o eviten registrarlas, lo que las convierte en parias sin siquiera acceso a la escuela. Sobre el futuro de estas nenas penden augurios funestos: la explotación laboral y sexual. Jalid Malik, delegado de la ONU en China, alertó hace dos años que “en la próxima década podría haber 60 millones menos de mujeres ”. Tendencia que alentaría el floreciente tráfico de mujeres, al que recurren los hombres solteros para garantizarse una “esposa ”.
A pesar de que las autoridades reconocen la existencia de unas 7.600 mafias dedicadas al secuestro y venta de niñas y mujeres, nada han hecho para eliminarlas. Una investigación del 2002 publicada por el diario británico The Telegraph describió el centro del cada vez más próspero mercado de esclavas: Chengdú, en China occidental. En dos establos del tamaño de hangares se exhibe la “mercadería ”: hay desde nenitas de 8 años, con cartelitos en los pies anunciando sus habilidades. Cocineras, sirvientas, costureras... ¿qué más da? El que ponga los mil dólares que suelen pedir por ellas se las llevará para abusarlas tanto y cuanto quiera. El mismo diario estimó en 50.000 el número de chicas secuestradas.
La caja de Pandora abierta hace décadas por el régimen comunista no terminó de liberar todos sus monstruos. Organizaciones caritativas denuncian que en los institutos psiquiátricos y para chicos discapacitados hay también muchísimas chicas abandonadas en absoluto dominio de todas sus capacidades físicas y mentales.
La impaciencia por deshacerse de las niñas y el desinterés por adoptarlas dentro de las mismas fronteras alimentó el atractivo para los estadounidenses. Casi el 25% de los 7.900 bebés adoptados en el extranjero durante 2005 son chinos. Y la casi totalidad de esas adopciones son niñas.
Como por tradición,el sostenimiento de los padres ha sido responsabilidad de los varones,las parejas hacen todo por no desperdiciar la única chance procreativa que el sistema les brinda.
LA CUARTA OLA
Con el objetivo de desalentar burlas a la ley, los medios oficiales publicitaron, a mediados de mayo, el arresto y despido de 13 funcionarios de la provincia de Shaanxi, al noroeste, por recibir coimas y extender documentación falsa a una mujer que tuvo 9 hijos desde 1982.
El golpe de efecto facilita el alerta de los planificadores ante la inminencia de un nuevo baby boom (los anteriores datan de los 50 y 60, cuando Mao alentaba el “creced y multiplicaos ” para proveer mano de obra a la naciente industria, y de principios de los 80, como reacción a las limitaciones puestas en marcha). E insisten en la necesidad de no alterar el ya alterado ecosistema demográfico.
Las medidas anunciadas como temporarias en los 70 no parecen en vías de extinción. Apenas cambios mínimos como, por jemplo, el permiso a las familias urbanas de tener un segundo hijo, si tanto el padre como la madre fueran ellos mismos hijos únicos. También se les da una segunda oportunidad a las parejas de divorciados que hubieran tenido, cada uno, un hijo en su matrimonio anterior.
Sigue siendo poco.
Una nueva táctica para agrandar la familia sin desagradar al Estado son las técnicas de fertilización a las que acuden parejas sanas para asegurarse embarazos múltiples. Según una nota reciente de Los Angeles Times, en los últimos 8 años hubo un florecimiento de las clínicas que prometen milagros con anuncios en televisión protagonizados por estrellas de cine o cantantes populares. Con esta expansión, las parejas infértiles obtienen la atención que jamás le dispensara el Estado. “Antes,el foco estaba puesto en el control y el descenso de las tasas de natalidad ”,explica el doctor Zuo Wenli, especialista en salud reproductiva del Hospital Universitario de Beijing. “Si antes desalentábamos los tratamientos de fertilización, hoy tenemos un acercamiento más humano con las parejas que no pueden tener hijos ”.
A pesar de los fuertes controles, el negocio clandestino de la fertilización se expande y abarca prácticas hasta hace poco desconocidas en China, como el alquiler de vientres y los bancos de esperma. El crecimiento sostenido permite a una floreciente clase media y alta casi todas las posibilidades procreativas disponibles en Occidente. (Como en Occidente también, los elevados estándares de vida aumentan en China la cantidad de parejas llamadas DINKs, Double Income, No Kids: Doble ingreso sin hijos).
El gobierno lo sabe y ha anunciado el endurecimiento de los controles. Declamaciones oportunistas en las que nadie cree. Los ricos pueden afrontar sin problemas las coimas o, en su defecto, las multas (calculadas por el Banco Mundial en unos 1.290 dólares por año y por hijo no autorizado), prohibitiva para el común de las familias chinas.
Desde que el ex presidente Deng Xiaoping –siguiendo los lineamientos de Mao– endureciera la ley en 1979, los únicos chinos exceptuados son las minorías étnicas como los tibetanos ylos mongoles.
El resto de la población se sometió al control de los comités vecinales que denunciaban cualquier embarazo no deseado por el Estado. Si por algún motivo fracasaban los métodos anticonceptivos (brindados a domicilio por agentes sanitarios para las más tímidas), las embarazadas eran conducidas a hospitales o clínicas para abortar.
Complejo en su implementación, el sistema del hijo único trajo problemas de compleja solución.
Dos son acuciantes. El primero es el envejecimiento de la población, que tiene una edad promedio de 33 años,mientras en la India (único competidor) es de 26. Para el 2020 habrá “más personas dependientes de un número cada vez menor de trabajadores ”, advirtió en The Economist Siri Tellier, la experta en población de la ONU con sede en Beijing. El envejecimiento y reducción de la masa laboral también una preocupación para los analistas económicos. Muy probablemente se eleve la edad jubilatoria en 5 años, tanto para hombres como para mujeres, que en la actualidad es de 60 y 55.
Los analistas de Goldman Sachs creen que la solución está incrementar los niveles educativos de la población. Sin embargo, la industria comienza a resentirse por la falta de mano de obra poco calificada, garantía de los bajísimos precios de las manufacturas Made in China.
Efecto secundario de la política del hijo único, hay cada vez más universitarios (y chicos en colegios privados de elite)porque las familias concentran en ellos todos sus recursos y ahorros. Eso ha generado tal oferta de graduados que muchos emigran. Los que no, comienzan a ser conocidos como kenlao yinzu –tribu que come las migajas de los viejos–. No trabajan, pierden todo el día con los videojuegos y viven de sus padres aún después de recibirse. Los que logran insertarse en el mercado laboral tienen también sus problemas. Los empleadores se quejan porque, a pesar de sus buenas notas, son incapaces de trabajar en equipo o compartir tareas con gente de otras áreas.
Quizá por eso estalló la venta de mascotas. En Beijing pasó de 130 mil a 410 mil perros, en sólo un año. Todo lleva a pensar que los chinos no encuentran mejores amigos.
Ni mejores hermanos.
Fuente: Diario Clarin

