Martes, 17 de octubre de 2006
SOLOS FRENTE AL ESPEJO
por Alberto Daneri

La juventud es la fresca edad en que uno s?lo conoce un dedo de la vida. Utop?as y sue?os previos al maduro tiempo de concretar las fantas?as. Pero algunos, no todos, sufren nuestra ?poca de mensajes y mandatos contradictorios. Absortos en s? mismos, su beligerancia est? dirigida a hacerse famosos en un reality show. Vienen de la pulverizada clase media, a veces conocieron el aula universitaria. Indecisos, viven con angustia las decepciones y hallan poco para elegir. Piensan: si no elijo nada el tiempo m?gicamente va a pasar. En un mundo globalizado donde priva la especializaci?n computarizada, su deseo de ?xito les hace suponer que la igualdad es una especie de veneno. Hay que destacarse. Entonces anhelan ser conocidos de la noche a la ma?ana.

Son j?venes que temen ser rechazados, juzgados o abandonados; por sus padres, sus amigos, sus factibles parejas. Hartos de servidumbres, se reconocen en crisis. A veces trabajan, otras viven a costa de sus familias. La televisi?n les ense?? que deben crecer pronto, exaltarse con experiencias sexuales. V?ctimas de ese creciente moralismo de la neutralidad, del no implicarse, tratan de pasarla bien. Desde el jueves y hasta la apoteosis nocturna del s?bado vuelcan energ?a e inconformismo en los boliches.

Otros est?n cansados de esperar. Y explotan. Buscan huir de padres invasivos que desean tenerlos bajo su tutela. No hallan un empleo. O acceden a tareas precarias, mal pagas, para las que est?n sobrecalificados. Quieren tiempo para explorar c?mo es su interior. Tiempo para cuidarse frente a un mundo irracional. Temen a la guerra, al ?ntrax, al futuro. Sienten que no tienen cabida en ninguna parte. Obedecen a los instintos del cuerpo adolescente y la sensualidad epic?rea. Demuestran hostilidad por padecer soledad y fracasos prematuros. Perdido el romanticismo, forman parte de una generaci?n que no idealiza nada.

Obviamente, cada joven necesita reconocerse en los dem?s. De all? el suceso de rating de tantos programas que les son afines. Sin embargo, pareciera que algunos no saben dar un paso sin copiar el paso similar de esos otros que una humanidad superficial ofrece como modelos. Rechazan penetrar en el conocimiento por la tradicional puerta del estudio y se complacen convirtiendo su descreimiento en una especie de ideolog?a. Prefieren entrar en su ?poca por las seductoras puertas vaiv?n de los canales de tev?. Aunque m?s de una puerta lleve a la droga, la prostituci?n o el desencanto. Los medios en s? no son nada. son instrumentos neutros que se apoderan de ellos. Decretado ?el fin de la historia?, se hallan solos frente al espejo. Nadie les pone l?mites, sin comprender que cuando uno experimenta l?mites se siente estimulado a dar m?s. Su hu?da desolada es el exhibicionismo, su refugio la anorexia y el no cuestionamiento. Hasta ahora la revuelta juvenil se hac?a a trav?s de la cultura. Hoy muchos la niegan. No quieren m?s, se colocan fuera de ella. ?Cu?ndo acaban los valores viejos y nacen otros?

Sin duda desempleo y bajos salarios provocan fuertes conflictos en el desarrollo. Precisamente cuando se necesita consolidar el camino hacia la adultez. Un joven anhela ser adulto porque supone que eso le dar? entrada a la libertad, al dinero, al poder. Est? en la edad del cambio. Pero decide solo porque escasean las gu?as morales y abundan los ejemplos de corrupci?n. Esto forja muchachos con miedo a recibir, muchachas con miedo a dar en una sociedad cuya falta de oportunidades favorece el deseo de evasi?n.

Tambi?n fuimos j?venes inadaptados con ansias de fuga y conocimos las desilusiones que sufre quien se enfrenta a las represiones. Comparada con aquellas esperanzas humanitarias que alimentaron a nuestra generaci?n, la actual vive un malentendido: creer que la ciencia e Internet traer?n el progreso; esta idea abstracta fue impugnada hace a?os por Ernesto S?bato. Hubo, parece, una clara involuci?n. Toda la agitaci?n, el fermento de las d?cadas anteriores se ha calmado. No pretendemos igualar juvenilia con idealismo. Pero muchos son como el que fuimos. Tal vez la ?nica esperanza para este pa?s est? en un nuevo movimiento que acerque a la juventud a la acci?n pol?tica, al compromiso social, despeg?ndola de sus intereses personales o de carrera.

Cuando madure (definiendo madurez como hacerse un espacio para ser protagonista de su vida) el joven fr?volo asumir? su sitio al sol: quiz?s una nostalgia de la justicia, una fraternidad sensible que le har? comprender a los dem?s desechando la falsa piedad. As? descubrir? que quien aprende a entender su lugar en el mundo se prepara para la sabidur?a de la autoestima.

(2002)
Publicado por Silsh @ 13:27  | Opini?n
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Me parece brillante la manera en que analiza a la gente de mi edad (tengo 27). He descubierto una nueva manera de mirarme. Gracias.Tulio.
Publicado por ParticipanteAnonimo
Mi?rcoles, 25 de abril de 2007 | 14:10
buenas:

buscando alg?n contacto con daneri llegu? a este blog.
no entiendo si pertenece a ?l o si simplemente colabor? alguna vez con este art?culo.

la cuesti?n es que mi nombre es sebasti?n goyeneche,
tengo una editorial que se llama nul? bonsai,
y junto con una distribuidora,
estamos organizando una retrospectiva sobre la obra editorial de Jos? Luis Mangieri.

Alberto Daneri tiene un libro publicado por editorial tierra firme, y nos gustar?a mucho poder contactarnos con ?l para invitarlo a estas jornadas.

Todos los martes en Profondo Rosso, Humahuaca 3853
se expone el fondo editorial de Tierra firme
y nos juntamos a exponer experiencias, contar an?cdotas, juntar material, recitar poes?a, todo en homenaje a don Jos? Luis.

Ante cualquier cosa mi mail es : [email protected] y el de la editorial es [email protected]

Ser?a una felicidad poder contactarnos con Alberto.
Saludos
SG
Publicado por goyeneche
Viernes, 14 de mayo de 2010 | 3:31