Mi?rcoles, 18 de octubre de 2006
"Lecciones de abismo"
por Carlos Yusti

En el libro de Verne, "Viaje al centro de la tierra", el cient?fico de la expedici?n le recomienda a su sobrino: "Observa y observa muy bien. ?Hay que tomar lecciones de abismo!". La frase para m? nunca ha encerrado una expresi?n literal, sino m?s bien l?rica y un tanto tr?gica. En tal sentido la frase me ha permitido considerar que la lectura de poetas como Ramos Sucre, Vallejo, Fernando Pessoa, Baudelaire, Rimbaud y Lautremont es una manera segura de tomar lecciones de abismo. La poes?a es una manera de bordear los acantilados del alma, de contemplar ese vac?o donde el viento es una luz que lo calcina todo, donde la soledad es un sol negro que lentamente carcome en las entra?as.

Algunos amigos poetas en Valencia me consideran sordo para la sutil m?sica de la poes?a. Ponen en solfa mi dureza a la hora de emitir juicios en torno al poema y su ejecutante. Trato de explicarles que mi sordera es producto de un trauma de juventud. Por supuesto que miento, pero para el caso es una buena estrategia y as? campear el temporal.

En mi adolescencia granujienta y vol?til como muchos j?venes que se inician en la escritura lo hice como poeta. Bajo la influencia de los poetas malditos y el surrealismo escrib? un centenar de poemas salvajes, llenos de quincaller?a er?tica y mucha l?gubre visi?n del mundo. Como era un aprendiz azaroso, inculto y que met?a pie con eso de la ortograf?a, en un dechado de audacia, bastante inusual en mi, consent? darle el legajo de papeles a mi profesora de castellano Josefina Castillo. Mujer no muy bella, pero gran lectora, con un cuerpo de serenas formas y una voz aterciopelada que de alguna manera me cautivaba. La profesora corrigi?, con bien intencionada sa?a, mi alma, que es lo que a fin de cuenta era ese pu?ado de papeles escritos con el coraz?n iluminado de insomnes lecturas. Tach? con diligencia mis gazapos, coloc? acentos e hizo anotaciones al margen sobre la gram?tica. En la conversaci?n me dijo que los poemas no eran del todo malos, pero que eran algo inc?modos. Me recomend? mucha lectura y que tratara de abrir las ventanas del amor para que entrara algo de su luz en mi escritura. Pero yo quer?a ser un maldito y no un ?o?o que aglutina lugares comunes en columna. Algo dolido tom? mis poemas, y con otros camaradas de bohemia literaria, me dispuse al sacrificio. En una plaza amonton? la faja de papeles y le prend? fuego. Cuando los papeles volaron en la brisa nocturna como p?jaros negros me sent? liberado, como si saliese a la superficie. Desde entonces mi visi?n de la poes?a y de los poetas cambi? de manera radical.

El poeta W. H Auden escribi?: "La poes?a no es magia. La trascendencia de la poes?a, como la de cualquier otro arte, se encuentra en su capacidad para decir la verdad, para desencantar y desintoxicar". Desde este punto de vista la poes?a es m?s un reto que una calistenia hormonal de juventud. La falta de fe puede llevarte muchas veces a Dios, pero la falta de poes?a te conduce a la desolaci?n m?s insondable, a la aridez espiritual m?s acabada. Uno no deja de escribir poes?a. El mundo es un poema escrito que tambi?n nos escribe. Este ?rbol, aquel atardecer que se pierde en nuestra memoria, esa flor que se abre hacia dentro de nuestra mirada.

Hay un poema de la etnia ind?gena Piaroa que puede proporcionar alguna clave:

"El agua del r?o corre hacia el raudal /?Corre?/Las nubes huyen /sobre el gran cerro,/como tapires cansados/ frente al hombre con arco./?S??/Las hojas caminan/ con el viento, /y se mueve toda la selva./Tambi?n tu canoa/ se mece sobre el r?o./ Solamente t? est?s inm?vil/ bajo la gran Piedra Negra. /?Y yo cre?a que por ti / viv?an todas las cosas!"

El poeta trata de anotar el nexo del hombre con todo aquello que lo rodea, intenta, a trav?s de la poes?a, mostrar, desde la belleza del lenguaje, el tr?gico esplendor de aquello que vibra en la cuerda tensa, y fr?gil, de la vida. Octavio Paz postulaba: "La poes?a no pretende revelar, como las religiones y las filosof?as, lo que es y lo que no es sino mostrarnos, en los intersticios y resquebraduras, aquello que escapa a las generalidades, las clasificaciones y las abstracciones: lo ?nico, lo singular, lo personal. Los reinos en perpetua rotaci?n de las sensaciones y las pasiones, el mundo y trasmundo de los sentidos y sus combinaciones".

Para escribir poes?a se necesita una buena dosis de abismo. El poeta ha ejercitado mucho sus lecciones de abismo para encontrar el camino de esa palabra exacta, de esa palabra en situaci?n especial y liberada de su rol meramente informativo pues trata de revelar esa m?sica interna donde el poema es un acto ling??stico que tiende un puente hasta nuestro esp?ritu y nuestra conciencia.

George Steiner escribi?: "Donde reinan las mentiras o la censura, la poes?a puede convertirse en fuente de noticias". De all? que eso de escribir poes?a no sea un mero juego del intelecto y mucho menos un pasatiempo para eludir el bostezo. Por ese motivo para escribir poes?a se necesitan muchas lecciones de abismo. Las lecciones nunca ser?n f?ciles para el poeta que lo es de verdad y no un simple remedo, un mendaz mu?eco de ventr?locuo que repite met?foras sabidas hace rato. Poetas entre comillas hay en cantidad y a veces sus poemas no son m?s que cantos disonantes de sus desmesurados egos. La divisa de Michel Houellebecq me ha curado de escribir deslucidos poemas: "La inteligencia no ayuda en absoluto a escribir buenos poemas; sin embargo, puede impedir que uno escriba poemas malos".

Carlos Yusti

Oct 10, 2006
(art?culo extra?do de www.foroarte.com )
Publicado por Silsh @ 18:34  | Art?culos
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