Jueves, 19 de octubre de 2006
"L?pez y Moyano"
Por Sandra Russo

El sindicalismo peronista hizo su pantomima del gesto que mejor le sale todav?a, la violencia, justo cuando se cumpl?a un mes de la desaparici?n de Julio L?pez. Una y otra cosa no tienen aparentemente nada que ver. Pero es necesario desarmar ese ?aparentemente?.

En estos a?os no hubo ninguna autocr?tica sindical. Ni hubo renovaci?n. Ni hubo revisi?n de m?todos ni ajuste de escalas ideol?gicas con las que medir la realidad pol?tica. El sindicalismo reapareci? hace un par de a?os, junto con la reaparici?n del empleo, un bien escaso tan venerado y tan deseado que su regreso, aun en cuotas, hizo pasar por alto los mismos nombres y ahora obliga a no pasar por alto las mismas metodolog?as.

El peronismo sindical siempre lo us? a Per?n y Per?n lo us? a su vez para cobijar el ala derecha inconfesable y evidente de una doctrina cuyo eje siempre fue la acumulaci?n del poder a cualquier costo, incluso el de la patota y el crimen parapolicial. Desde la d?cada del ?70, all? se hizo s?lido el nido m?s reaccionario del movimiento. Hubo quienes intentaron cambiar aquellos c?digos, y sus nombres figuran hoy en las listas de desaparecidos peronistas.

El peronismo sindical es un fen?meno del que Per?n no podr?a, no deber?a estar orgulloso. No forj? su movimiento un sindicalismo cr?tico del poder y combativo, ni organizado, ni solidario, ni movilizado desde las bases hacia las c?pulas. El peronismo sindical ofrece tantas grietas y tantas miserias que es, podr?a decirse, una tara que Per?n no pudo o no quiso resolver, porque Per?n nunca ofreci? resistencia a las patotas. Las alent?, siempre que jugaran de su lado.

La Triple A no naci? de un repollo. Naci? de una concepci?n mafiosa de la pol?tica, que ya el entonces l?der senil de gente que mutuamente se odiaba dej? crecer y recrudecer.

Despu?s de aquellos estallidos de violencia intrasindical cuyos muertos no se contaban, como si fuera la muerte un gaje del oficio, lleg? la dictadura y con ella los asesinatos masivos.

Y a un mes de la desaparici?n de un testigo clave en el juicio a uno de los m?s sanguinarios represores de esa dictadura, ?qu? queda? Quedan solicitadas de organismos de derechos humanos. ?Solamente los organismos de derechos humanos siguen de cerca la b?squeda de L?pez? Que L?pez no aparezca ni vivo ni muerto es una prueba de que hay bacterias asesinas resistentes al paso de los a?os. Antes del ?76, los muertos sindicales eran hallados en zanjones. Despu?s del golpe, los muertos no eran hallados.

Estamos frente a dos fen?menos que es necesario abortar. Aborto terap?utico. A diferencia de Per?n, que fue enorme pero no inocente en relaci?n con la violencia desatada hace d?cadas, de cara al presente y al futuro el peronismo debe depurar su cat?logo lit?rgico y ponerlo a tono con los tiempos. Pero para eso es necesario no s?lo un l?der que se exprese claramente al respecto y ponga l?mites a la aparici?n de armas de fuego y vendettas pueriles por facturas a?ejas. Tambi?n y sobre todo es necesaria una sociedad que d? se?ales de espanto frente a la violencia. Hay un hombre, un testigo desaparecido hace un mes. Y hay tambi?n una docilidad general inexplicable para aceptar ese hecho. Que una y otra cosa sucedan simult?neamente provoca escalofr?os. Hay muchas maneras de decir que no. Firmemente, que no. Esta sociedad deber? elegir la manera en que se planta y dice no. Y si calla, como ha callado tantas veces, otorga.

(Pag/12 - 19-10-069
Publicado por Silsh @ 15:54  | Opini?n
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios