Lunes, 06 de noviembre de 2006
"La poes?a argentina de las ?ltimas d?cadas"

Por Luis Ben?tez

La poes?a argentina de las ?ltimas cuatro d?cadas ofrece todos los matices posibles como para afirmar -sin escalofr?os- que goza de buena salud. No desmerece a los per?odos anteriores en aciertos ni en errores. A escala internacional -dentro del ?rea castellana- no tiene nada que lamentar y bastante que mostrar, fundamentalmente en la riqueza de registros, el abrevamiento en t?picas externas a la tradici?n po?tica en nuestra lengua y el manejo de recursos idiom?ticos para lo mismo. Lo que sigue es un breve recorrido por sus caracter?sticas m?s generales, una exigua historia y su cronolog?a desde los combativos 60 hasta la movediza actualidad.

Los 60: ?El compromiso con la ?poca?:

La primera vez que vi el rostro del poeta Juan Gelman -hoy Premio Nacional de Literatura, entre otras numerosas distinciones- fue en una comisar?a. Al mejor estilo western, un minucioso retrato del autor de Viol?n y Otras Cuestiones reclamaba su captura vivo o muerto y exig?a a la poblaci?n la inmediata denuncia de cualquier dato sobre su paradero. La pinacoteca inclu?a otras obras del mismo an?nimo artista policial; entre ellas, los retratos de Mario Firmenich, Emilio Perd?a y Roberto Vaca Narvaja, de la c?pula de Montoneros.

?C?mo hab?a llegado hasta esa pared de la comisar?a 23, con jurisdicci?n sobre el Palermo de Jorge Luis Borges y Evaristo Carriego, Juan Gelman, quien acababa de publicar Hechos y Relaciones y Si Dulcemente?

Corr?a el comienzo de los muy poco dorados 80 y mi generaci?n comenzaba a publicar sus primeros poemarios, la mayor?a de nosotros sin comprender, todav?a, c?mo el desarrollo de la poes?a argentina iba a enlazar nombres y obras hasta este presente que, con alguna perspectiva hist?rica, nos permite bosquejar sus principales matices. Para responder a la pregunta anterior -circunstancial- y a muchas otras m?s -esenciales para el cometido de este art?culo- debemos retrotraernos a la Argentina de hace casi medio siglo.

Por aquella ?poca -mediados de los 50 y comienzos de los 60- un fen?meno nuevo se hab?a producido en la cultura nacional, renovada por la aparici?n de toda una generaci?n de poetas, narradores, artistas, dramaturgos y cineastas. Se trata de una ?poca que le dio un nuevo y muy fuerte impulso a la industria editorial, la pl?stica y la cinematograf?a, impulso que fue acompa?ado por el surgimiento de un p?blico consumidor de cultura en todas sus formas... menos en poes?a.

Para el p?blico consumidor de cine, pl?stica y literatura nacional, proveniente de las capas medias y altas todav?a suficientemente ilustradas en ese entonces y a?n poseedoras de una capacidad adquisitiva que les permit?a acceder masivamente a entradas de cine y teatro, comprar pintura argentina como inversi?n a futuro y agotar ediciones de narradores nacionales, en letras sonaban fuertes los nombres de Julio Cort?zar, Ernesto S?bato, Beatriz Guido, Dalmiro S?enz y otros. Autores abundantemente promovidos por la industria editorial local, que ve?a engrosar sus ventas d?a a d?a. Del mismo modo, los medios de comunicaci?n masivos hac?an lo suyo, recomendando a unos y denostando a otros, pero de todas formas, d?ndole un espacio a las letras argentinas del que hoy carecen notoriamente.

Sin embargo, el fen?meno de lo masivo no alcanz? a la poes?a argentina.

En el aspecto est?tico -que es siempre el que perdura, m?s all? de las epocales movidas de los mass-media y de las ef?meras barricadas culturales- la d?cada del sesenta fue traspasada por el imperativo de lo que se llam? ?el compromiso con la ?poca?, una premisa que sign? sus versos con el intento de reflejar los acontecimientos pol?ticos y sociales de entonces, a trav?s de una poes?a donde lo coloquial gan? el campo en gran medida, en un intento de cu?o existencial por dar cuenta tanto del hombre como de la circunstancia del momento. Este compromiso de la poes?a con la ?poca compel?a al autor de los sesenta -por presi?n de las premisas culturales de entonces, por obligaci?n con el punto de partida de la identidad sustentada por sus contempor?neos y compa?eros de generaci?n y, fundamentalmente, por la aceptaci?n que ?l mismo hac?a de ese compromiso en su interioridad- a reflejar y dar cuerpo textual en el poema a las ideolog?as y concepciones caracter?sticas de ese entonces, fuertemente abonadas por el triunfo de la revoluci?n cubana en 1959 y por la ?gesta guevarista? y el Mayo Franc?s despu?s. Esta concepci?n de izquierdas del momento hist?rico no fue patrimonio exclusivo de la poes?a argentina ni de la latinoamericana en general, sino que fue uno de los nutrientes de la cultura en su especto m?s amplio en ese segmento hist?rico, impregnando el conjunto de sus manifestaciones. De todos modos, ni la generaci?n del 60 se reduce a lo explicitado ni todos sus representantes se reducen al compromiso con la ?poca. En algunos m?s que en otros, el l?mite inherente a este compromiso es numerosas veces traspasado, registr?ndose en esa misma generaci?n autores que desarrollaron sus obras fuera de esa concepci?n imperante. Tal el caso de Alejandra Pizarnik, Roberto Juarroz, el mismo Joaqu?n Giannuzzi y otros. Se entiende que no estamos hablando de nombres menores con los aqu? nombrados. Sin embargo, el grueso del subrayado tiene que caer en las obras de autores que, sin deslindarse absolutamente de ese compromiso con la ?poca -pr?cticamente obligatorio entonces- ofrecen matices y diferencias con esta concepci?n. El caso de Juan Gelman, que fue el gran disparador de esta idea de compromiso con la ?poca, aunque se alinea en la pr?ctica con la actitud m?s radical de optar por la acci?n pol?tica directa, como Miguel ?ngel Bustos, Roberto Santoro y otros, es paradigm?tico. Su libro Viol?n y otras Cuestiones, de 1958, hab?a sido adoptado como el canon a seguir por buena parte de los autores del 60 y su elecci?n posterior de la lucha pol?tica y aun por la v?a armada vista como un ejemplo admirable de coherencia pol?tica, se la compartiera o no. Sin embargo, en su obra, Juan Gelman lo que hace luego es desarrollar precisamente aquellos elementos que menos tienen que ver con las rigideces del compromiso con la ?poca y son caracter?sticos de una est?tica mucho menos preocupada por esta preceptiva. Precisamente, Juan Gelman alcanza su madurez como poeta -y la desarrolla hasta la actualidad- cuando elige forjar una obra personal sin l?mites pol?ticos ni imperativos ideol?gicos de ninguna clase... y lo hace cuando todav?a se encontraba en la clandestinidad y su retrato ornaba, como dije al principio, todas las comisar?as del pa?s.

El compromiso con la ?poca se fue diluyendo lentamente en las aguas menos seguras de s? mismas de la poes?a siguiente, la de los 70, donde a la vez que se abandonaba muy pausadamente la obligaci?n de reflejar la ?poca, con sus caracter?sticas y contradicciones, as? como con su coloratura ideol?gica, cobraba mayor peso la subjetividad del poeta y volv?a a un primer plano la concepci?n de la cultura como un fen?meno m?s universal que estrictamente latinoamericano, como en la ?poca anterior.

Los 70: una ?generaci?n bisagra?:

Si el hecho que traspas? y sign? a la generaci?n del 60 fue la revoluci?n cubana, el que atraves? de lado a lado a la del 70 fue la llegada al poder del Proceso de Reorganizaci?n Nacional, el nombre que eligi? una nueva dictadura militar para entronizarse en la Argentina. Si bien nunca se puede hacer una lectura un?voca de los segmentos de la cultura, ni desde lo sociol?gico, lo econ?mico ni lo pol?tico -ni siquiera desde lo estrictamente est?tico- el peso de acontecimientos como ?ste, que golpearon al conjunto de la sociedad argentina, acredita por s? solo suceder cambios, desviaciones y giros del rumbo tambi?n en la cultura, como ya fue abundantemente rese?ado desde entonces hasta la actualidad. De hecho, cuando se produjo el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, ya el mapa pol?tico del conjunto de Latinoam?rica hab?a cambiado, con el florecimiento de dictaduras de ?ndole similar en el resto del continente, que a su vez signaron el acontecer cultural de cada una de sus regiones.

En este contexto, hay que comprender en su justa dimensi?n el enorme paso dado por los poetas del 70, desde las concepciones anteriores, resueltas, seguras, avaladas por la ?poca, hacia una zona de incertidumbre respecto de esas premisas y que no alcanzaran la puesta en duda y el paulatino abandono de esas concepciones para dar a esta generaci?n unas afirmaciones tan tajantes ni expl?citas como aquellas. En s?, la generaci?n del 70 posee valor por las muy buenas po?ticas que comenzaron a escribirse en ella, pero no puede ofrecer -como todo per?odo de cambios y de cambios en su caso muy notables, tanto en lo po?tico como en lo epocal- una coherencia ni una coincidencia conceptual como aquellas de las que hiciera gala la generaci?n anterior. El 70 en poes?a y en la Argentina es la d?cada de la disgregaci?n de las vanguardias, de su atomizaci?n en individualidades meritorias, precisamente porque estas individualidades son los elementos m?s din?micos de la poes?a de la ?poca, que ya no pod?an ser reunidas bajo un programa com?n o unas premisas generales. Comienza la lenta demolici?n de los padres y tutores de la d?cada anterior: Pablo Neruda, C?sar Vallejo, Ernesto Cardenal, n?menes latinoamericanos, y el conjunto de la poes?a social universal tomada antes como referencia inmediata, empiezan a ser abandonados. Como en toda ?poca de crisis, si bien este tembladeral significa mayor libertad de escritura y de elecciones est?ticas para el autor, que ya no necesita legitimar su producci?n personal frente a las verdades reveladas imperantes en su momento, tambi?n ello implica una responsabilidad mayor y una seguridad mucho menor ante las dos preguntas claves que se hace un poeta en cualquier ?poca y en todos los momentos de su obra: qu? es actualmente poes?a y c?mo se escribe dicha poes?a ahora, frente al papel en blanco.

Los m?ltiples intentos -y logros- de la generaci?n del 70 hacen complejo rese?ar aqu? una larga lista de nombres y de obras bien significativas. Pero s? debemos hacer hincapi? en que, sin el trabajo destructor/constructor de la poes?a de la d?cada del 70, no podr?a haberse llegado, no sin esta transici?n posterior a los valores absolutos del 60, al advenimiento de la poes?a de la d?cada del 80, que por una parte se reagrup? en vanguardias con programas y po?ticas compartidas entre autores, como lo hab?an hecho los del 60 -aunque el 80 lo hizo con mayor diversidad- y que, por otra parte, como lo hizo la generaci?n del 70, se potenci? con individualidades atentas al logro de una po?tica propia cada una de ellas. De este juego de fuerzas, elecciones, apolog?as y rechazos, surgi? mi generaci?n.

Los 80: corporaciones est?ticas y francotiradores independientes:

Nunca se subrayar? lo suficiente la importancia que tiene, para la historia de la poes?a de cualquier per?odo, la existencia de antolog?as y estudios cr?ticos sobre ?ste. En el caso de la poes?a de los 60, hay dos textos de consulta obligada, publicados por Alfredo Andr?s y por Horacio Salas, respectivamente, aunque el del ?ltimo es mucho m?s ce?ido a una verdadera sistematizaci?n fundamentada de lo sucedido.

En el caso de la generaci?n del 80, la primera antolog?a aparecida hasta la fecha es la de Alejandro Elissagaray, titulada La Poes?a de los ?80 y publicada por Ediciones Nueva Generaci?n a fines de 2002 en Buenos Aires, que incluye a 22 autores, discriminados por su relaci?n de pertenencia a distintas bander?as est?ticas de la ?poca o bien por su condici?n de autores ?independientes? de esas mismas propuestas. El precedente inmediato es Signos Vitales. Una Antolog?a Po?tica de los Ochenta, de Daniel Fara, publicada por Editorial Martin a comienzos del mismo a?o, y que abarca a 6 poetas exclusivamente independientes.

En el caso de la obra de Elissagaray, el intento es el de abarcar todo el fen?meno generacional mediante una categorizaci?n que divide a la producci?n del per?odo en cinco campos. Son ?stos el Setenta Tard?o, el Experimentalismo, el Neobjetivismo, el Neorromaticismo y (el segmento m?s numeroso del conjunto) los Independientes.

El Setenta Tard?o, siempre seg?n Alejandro Elissagaray, se divide a su vez en dos subcategor?as: la social y la urbana, caracterizada la primera como aquella en que ?confluyen tendencias de la poes?a social con origen directo en la est?tica del setenta, aunque bien decantado por el rumbo de la d?cada posterior? (op. cit.). Agrega Elissagaray, respecto de la otra subcategor?a, la urbana, a autores que ?propon?an una alternativa est?tica vinculada con el coloquialismo, acendradamente urbana, no latinoamericanista y con mayor predominio de la iron?a y el humor como recursos literarios? (ibidem). Respecto de la segunda categor?a, el Experimentalismo, el autor lo remite en su aspecto neoconcretista a los autores agrupados bajo la revista Xul, fundada a comienzos de la d?cada por Jorge Santiago Perednik, aunque se?alando una subdivisi?n, de corte neobarroco, influida por Lezama Lima y ?m?s lejanamente por Luis de G?ngora y Argote?. Respecto del Neobjetivismo, se?ala Elissagaray que su propuesta ?giraba alrededor de un est?tica que lleva las se?ales de la prosa al discurso po?tico? y que los representantes de esta tendencia son los poetas nueclados en torno a la revista Diario de Poes?a, fundada en 1986 y que ha llegado a la actualidad. Caracteriza Elissagaray al Neorromanticismo como ?atribuido a los poetas reunidos alrededor de la revista Ultimo Reino, fundada en 1979, fuertemente influidos por el romanticismo alem?n, en especial por las obras de Novalis y H?lderlin?.

Respecto de los independientes, Elissagaray se limita a brindar 24 nombres de autores, con la aclaraci?n de que los menciona entre otros que pertenecer?an a la misma corriente.

Quien s? arriesga algo m?s cercano a una definici?n de este segmento es el citado Daniel Fara, quien afirma ?la independencia es esa posibilidad de reconocer peculiarmente un pathos que, desde antiguo, nos afecta a todos, es el combate que sucede al reconocimiento, es la cicatriz que resulta de vencer con palabras, hasta el momento, ajenas. O bien, a efectos pr?cticos, es saber qu? hacer con las influencias, con todos los rangos de influencias, desde la voz irresistible de los cl?sicos hasta el estilo del propio libro anterior, desde el llamado de la calle hasta la convocatoria impl?cita en cada sue?o. Y, least but not last -porque el tema es interminable y todo lo que se agregue ser? siempre m?nimo-, es saber tambi?n que las escuelas, los movimientos, las tendencias, al menos hasta hoy, s?lo han servido para subrayar los m?ritos de los que nunca se ajustaron del todo a sus pautas (pero tampoco desconocieron las convergencias culturales que les dieron origen)? (opus cit.). Seg?n estos dos trabajos, cabr?a hacer una divisi?n mayor de la generaci?n del 80 entre dos partes: la una compuesta por los autores agrupados en las cuatro primeras categor?as se?aladas por Elissagaray y la otra por la quinta divisi?n, los independientes, mencionados por Elissagaray y rese?ados por Fara en el p?rrafo transcripto. Como punto de partida, con la perspectiva hist?rica que dan los veinte a?os transcurridos desde la aparici?n de los primeros libros de esta generaci?n y el aporte de los trabajos de Fara y Elissagaray, se puede comenzar a vislumbrar las realidades, mentiras y adulteraciones, as? como los logros reales y autores principales -siempre con la perspectiva que s?lo da el tiempo y la obra publicada- de ese fen?meno que es la generaci?n de los 80.

Los poetas argentinos m?s recientes no salieron de la nada:

Desde los 90 hasta la actualidad, un crecido n?mero de autores ha comenzado a publicar sus primeros poemarios. Aunque falta inevitablemente leer cu?l ser? -en la p?gina impresa, que en poes?a es la verdad definitiva- su futuro desarrollo, algunos nombres comienzan a vislumbrarse como interesantes propuestas, sin que hasta la fecha puedan ser agrupados en ciertas categor?as homogeneizantes, como sucede con algunos de sus predecesores.

Llamativamente, no exhiben caracter?sticas ni influencias muy marcadas que los emparienten con los neorrom?nticos, objetivistas, experimentalistas ni neobarrocos de la d?cada anterior, escuelas que se han quedado -al menos, de momento- sin descendencia... Al parecer, los poetas m?s recientes, del noventa para ac?, se encuentran embarcados en b?squedas individuales y van sus obras hacia el logro de po?ticas personales, aspecto ?ste que s? tiene un cercano precedente, pues como dec?a C?sar Vallejo, ?no hay dios / ni hijo de dios sin desarrollo?.

Quien quiera o?r, oir?.



BREVE RESE?A DE LA POESIA ARGENTINA DE LAS ULTIMAS CUATRO DECADAS



1960. AZCONA CRANWELL, Elizabeth. Poemas. BIGNOZZI, Juana. Los l?mites. CANZANI, Ariel La sed. HUASI, Julio. Sonata popular de Buenos Aires. Yanker?a. JUARROZ, Roberto. Seis poemas sueltos. LAMBORGHINI, Le?nidas. Al p?blico. LUCHI, Luis. El ocio creador. PEICOVICH, Esteban. Palabra limpia de m?. PIZARNIK, Alejandra. Poemas. YANNOVER, H?ctor. Las iniciales del amor.
1961. ANDRES, Alfredo. Se alquila una soledad. GELMAN, Juan. Velorio del solo. VIGNATI, Alejandro. El cielo no arde.
1962. ANDRES, Alfredo. Si tengo suerte. AZCONA CRANWELL, Elizabeth. Los riesgos y el vac?o.. CANZANI, Ariel El sue?o debe morir ma?ana. GELMAN, Juan. Got?n. GIANUZZI, Joaqu?n. Contempor?neo del mundo. NEGRO, H?ctor. El fuego l?cido. PIZARNIK, Alejandra. Arbol de Diana. SILBER, Marcos. Las fronteras de la luz.
1963. ANDRES, Alfredo. Che. CANZANI, Ariel Fil?sticas de la angustia. HURTADO DE MENDOZA, Roberto. Salvado del terremoto. JUARROZ, Roberto. Segunda poes?a vertical. PEICOVICH, Esteban. La vida contin?a. PLAZA, Ram?n. Edad del tiempo.
1964. ANDRES, Alfredo. Noche en la ciudad;. ANGELI, H?ctor Miguel. Manchas. CARLINO, Alfredo. Chau, Gatica. HURTADO DE MENDOZA, Roberto. Felipe Varela. LUCHI, Luis. Poemas de las calles transversales; La vida en serio. SALAS, Horacio. La soledad en pedazos. YANNOVER, H?ctor. Arras para otra boda. VAZQUEZ, Rafael. Apuesta diaria.
1965. ANDRES, Alfredo. A fuego lento. BUSTOS, Miguel Angel. Fragmentos fant?sticos. CANZANI, Ariel El payaso del incendio. DELLEPIANE RAWSON, Alicia. Atreverse todo. HUASI, Julio. Los incre?bles. JUARROZ, Roberto. Tercera poes?a vertical. LAMBORGHINI, Le?nidas. Las patas en la fuente. PIZARNIK, Alejandra. Los trabajos y las noches. PLAZA, Ram?n. A pesar de todo. SILBER, Marcos. Sumario del miedo.
1966. ANGELI, H?ctor Miguel. Las burlas. AZCONA CRANWELL, Elizabeth. De los opuestos. CANZANI, Ariel Monigotes. CARLINO, Alfredo. Ciudad del tango. DELLEPIANE RAWSON, Alicia. Las buenas razones. HURTADO DE MENDOZA, Roberto. C?nticos. SALAS, Horacio. Memoria del tiempo.
1967. BIGNOZZI, Juana. Mujer de cierto orden. BUSTOS, Miguel Angel. Visi?n de los hijos del mal. D?ANNA, Eduardo. Muy muy que digamos. GIANUZZI, Joaqu?n. Las condiciones de la ?poca. LAMBORGHINI, Le?nidas. La estatua de la libertad. PEICOVICH, Esteban. Introducci?n al camelo. SUAREZ, Mar?a del Carmen. La noche y los maleficios.
1968. LAMBORGHINI, Le?nidas. La canci?n de Buenos Aires. PIZARNIK, Alejandra. Extracci?n de la piedra de la locura. SALAS, Horacio. La corrupci?n. SILBER, Marcos. Ella.
1969 ANDRES, Alfredo. El 60 (antolog?a). AULICINO, Jorge Ricardo. Reuni?n. GELMAN, Juan. Los poemas de Sidney West. JUARROZ, Roberto. Cuarta poes?a vertical. PIZARNIK, Alejandra. Nombres y figuras.
1970. BELLESSI, Diana. Destino y propagaciones. PIZARNIK, Alejandra. El infierno musical. TEDESCO, Luis. Los objetos del miedo.
1971. AULICINO, Jorge Ricardo. Mejor matar esa l?grima. AZCONA CRANWELL, Elizabeth. Imposibilidad del lenguaje o los riesgos del amor. GELMAN, Juan. C?lera buey. SALAS, Horacio. Mate pastor.
1972. CARRERA, Arturo. Escrito con un nict?grafo. SUAREZ, Mar?a del Carmen. Los dientes del lobo.
1973. CARRERA, Arturo. Momento de simetr?a. FREIDEMBERG, Daniel. Blues del que vuelve solo a casa. GRAVINO, Amadeo. Marylyn.
1974. JUARROZ, Roberto. Quinta poes?a vertical. SILBER, Marcos.Dopoguerra.
1975. AULICINO, Jorge Ricardo. Vuelo bajo. CARRERA, Arturo. Oro. CHIROM, Daniel. Cr?nica de Robledo Puch. GRAVINO, Amadeo. Lady Macbeth. JUARROZ, Roberto. Sexta poes?a vertical. TEDESCO, Luis. Cuerpo. YANNOVER, H?ctor. Antolog?a po?tica.
1976. SALAS, Horacio. Generaci?n po?tica del 60 (antolog?a). SUAREZ, Mar?a del Carmen. Voracidad del sonido.
1977. GENOVESE, Alicia. El cielo posible. GIANNUZZI, Joaqu?n. Se?ales de una causa personal. REDONDO, V?ctor. Poemas a la maga.
1978. AZCONA CRANWELL, Elizabeth. Anunciaci?n del mal y la inocencia. SALAS, Horacio. Gajes del oficio (Madrid). VINDERMAN, Paulina. Los espejos y los puentes.
1979. ANADON, Pablo. Poemas. CHIROM, Daniel. Los atlantes.
1980. AULICINO, Jorge Ricardo. Poeta antiguo. BELLESSI, Diana. Tributo del mudo. BENITEZ, Luis. Poemas de la tierra y la memoria. CHIROM, Daniel. Antolog?a de la nueva poes?a argentina. PERLONGHER, N?stor. Austria-Hungr?a. REDONDO, V?ctor. Homenajes. TEDESCO, Luis. Paisajes. VINDERMAN, Paulina. La otra ciudad.
1981. BELLESSI, Diana. Crucero ecuatorial. FREIRE. H?ctor. Quipus. TRACEY, M?nica. A pesar de los dioses. VITALE, Carlos. C?digos.
1982. CARRERA, Arturo. La partera canta. CIGNONI, Roberto. Margen puro. COFRECES, Javier. A?os de goma. ETCHECOPAR, Dolores. Su voz en la m?a. GENOVESE, Alicia. El mundo encima. KOFMAN, Fernando. Tiempo de convulsi?n. MOORE, Esteban. La noche en llamas. RIMONDINO, Adri?n. Paisaje de barrio. SAEZ, Carlos Santos. Hombres de segunda. VILLALBA, Susana. Oficiante de sombras. VINDERMAN, Paulina. La mirada de los h?roes.
1983. AULICINO, Jorge Ricardo. La ca?da de los cuerpos. BENITEZ, Luis. Mitolog?as/ La Balada de la Mujer Perdida. BENITEZ, Luis, y GIRALDEZ, M?nica. Poes?a in?dita de hoy (antolog?a). CARRERA, Arturo. Mi padre. CARRERA, Arturo. Arturo y yo. CHIROM, Daniel. La di?spora. MOORE, Esteban. Providencia terrenal. RIMONDINO, Adri?n. Afanes. SAEZ, Carlos Santos. La navaja turra.
1984. FREIRE. H?ctor. Des-Nudos. ETCHECOPAR, Dolores. La ta?edora. LOJO, Mar?a Rosa. Visiones. SAMPAOLESI, Mario. Cielo primitivo. VINDERMAN, Paulina. La balada de Codelia. VITALE, Carlos. Variaciones.
1985. BELLESSI, Diana. Danzante de doble m?scara. BENITEZ, Luis. Behering y otros poemas (segunda ed. 1993, M?xico). CARRERA, Arturo. Animaciones suspendidas. CIGNONI, Roberto. Resplandores. COFRECES, Javier. La liebre tiesa. ETCHECOPAR, Dolores. El atav?o. GRAVINO, Amadeo. La calle pobre. NEGRONI, Mar?a. De tanto desolar. REDONDO, V?ctor. Circe, cuaderno de trabajo. SALAS, Horacio. Cuestiones personales. TEDESCO, Luis. Reino sentimental.
1986. FREIDEMBERG, Daniel. Diario de la crisis (segunda ed., 1989). KLEIN, Laura. A mano alzada. SAMPAOLESI, Mario. La belleza de lo lejano. VILLALBA, Susana. Cl?nica de mu?ecas.
1987. CARRERA, Arturo. Ticket para Edgardo Russo. CIGNONI, Roberto. 28 poemas. GRAVINO, Amadeo. Mar?a, p?ramo de nostalgia. KOFMAN, Fernando. Ca?da de la catedral. MOORE, Esteban. Con Bogey en Casablanca y otros poemas. PERLONGHER, N?stor. Alambres. TRACEY, M?nica. Celebraci?n errante. VITALE, Carlos. Confabulaciones (Espa?a).
1988. AULICINO, Jorge Ricardo. Paisaje con autor. COFRECES, Javier. Pasaje renacimiento. GRAVINO, Amadeo. Santa Mar?a blues. MONTANARO, Pablo. El fin vendr? a su tiempo. SZWARC, Susana. En lo separado. VINDERMAN, Paulina. Rojo junio.
1989. BENITEZ, Luis. Guerras, epitafios y conversaciones. CARRERA, Arturo. Children?s corner. CHIROM, Daniel. El hilo de oro.
ETCHECOPAR, Dolores. Notas salvajes. NEGRONI, Mar?a. per/canta. REDONDO, V?ctor. Mercado de ?pera. VILLALBA, Susana. Susy, secretos del coraz?n.
1990. ANADON, Pablo. Estaciones del ?rbol. GARCIA HELDER, Daniel. El faro de Guere?o. GRAVINO, Amadeo. Caricaturas de Viuti por Ciudad G?tica. PERLONGHER, N?stor. Parque Lezama. PERLONGHER, N?stor. Aguas a?reas. SALAS, Horacio. El otro. TRACEY, M?nica. Hablar de lo que se ama.
1991. ALPEROVICH, Laura, Armas como el silencio. BELLESSI, Diana. Buena traves?a, buena ventura peque?a Uli. COFRECES, Javier. Amianto. CWIELONG, Marta. Razones para huir. DIAZ MINDURRY, Liliana. Sinfon?a en llamas. DIAZ MINDURRY, Liliana. Para?so en tinieblas. FREIRE. H?ctor. Voces en el sue?o de la piedra. GRAVINO, Amadeo. Soledad-es. KOFMAN, Fernando. Polifon?a en el p?ramo. LOJO, Mar?a Rosa. Forma oculta del mundo.
MONTANARO, Pablo. Se?ales sobre un sue?o. NEGRONI, Mar?a. La jaula bajo el trapo. SAMOILOVICH, Daniel. La ansiedad perfecta.
1992. ALPEROVICH, Laura, La ferocidad y el cielo. ANADON, Esteban .La vida que se vive. BENITEZ, Luis. Fractal. CIGNONI, Roberto. Nevada y estrella. GENOVESE, Alicia. An?nima. GRAVINO, Amadeo. Hilda, Belle Peinture. MONTANARO, Pablo. El fin vendr? a su tiempo. KOFMAN, Fernando. Zarza remueve. PERLONGHER, N?stor. El chorreo de las iluminaciones. SAMPAOLESI, Mario. La lluvia sin sombra. SAMPAOLESI, Mario. El honor es m?o.
1993. BELLESSI, Diana. El jard?n.. CARRERA, Arturo. Negritos. DIAZ MINDURRY, Liliana. Wonderland. GRAVINO, Amadeo. Cartas para un amor salvaje.
1994. ALIBERTI, Antonio. 70 poetas argentinos (antolog?a). ANADON, Pablo. Cuaderno florentino y otros poemas italianos. AULICINO, Jorge Ricardo. Hombres en un restaurante. CARRERA, Arturo. La banda oscura de Alejandro. COFRECES, Javier. Mar de fondo. ETCHECOPAR, Dolores. Canci?n del precipicio. GARCIA HELDER, Daniel. El guadal. GENOVESE, Alicia. Vida interior de la discordia. GRAVINO, Amadeo. Buenos Aires, comedia. MONTANARO, Pablo. Ella. MOORE, Esteban. Poemas 1982-87. MOORE, Esteban. Tiempos que van. NEGRONI, Mar?a. Islandia. NEGRONI, Mar?a. El viaje de la noche. VINDERMAN, Paulina. Escalera de incendio.
1995. ALPEROVICH, Laura, La dualidad amante. AULICINO, Jorge Ricardo. Almas en movimiento. BENITEZ, Luis. El pasado y las v?speras. (Venezuela). MONTANARO, Pablo. Tiempos jam?s dibujados. PRIETO, Mart?n. La m?sica antes. TEDESCO, Luis. Vida privada.
1996. BELLESSI, Diana. Colibr? ?lanza rel?mpagos! BENITEZ, Luis. Selected poems (EE.UU., selecci?n y traducci?n de Ver?nica Miranda). FREIDEMBERG, Daniel. Lo espeso real.
1997. CARRERA, Arturo. El vespertillo de las parcas. COFRECES, Javier. Ropa ?ntima. CWIELONG, Marta. De nadie. FREIRE. H?ctor. Po?tica del tiempo. GENOVESE, Alicia. El borde es un r?o. GRAVINO, Amadeo. Notas. KLEIN, Laura. Bastardos del pensamiento. SAMOILOVICH, Daniel. Superficies iluminadas. VILLALBA, Susana. Matar un animal. VINCIGUERRA, Lidia. Poes?a argentina de fin de siglo (antolog?a).
1998. BELLESSI, Diana. Sur. GRAVINO, Amadeo. El rock de la lluvia. LOJO, Mar?a Rosa. Esperan la ma?ana verde. TEDESCO, Luis. La dama de mi mente. VINDERMAN, Paulina. Bulgaria. VITALE, Carlos. Selected Poems (EE.UU., selecci?n y traducci?n de Ver?nica Miranda).
1999. AULICINO, Jorge Ricardo. La l?nea del coyote. BEJERMAN, Gabriela. Alga. COFRECES, Javier. Poetas surrealistas argentinos (antolog?a). CUCURTO, Washington (VEGA, Santiago). La m?quina de hacer paraguayitos. GRAVINO, Amadeo. Poemas con princesa. MOORE, Esteban. Partes m?nimas. MOORE, Esteban. Instant?neas de fin de siglo. SAMPAOLESI, Mario. Puntos de colapso. SZWARC, Susana. Bailen las estepas. TRACEY, M?nica. Hablo en lenguas. VILLALBA, Susana. Caminatas.
2000. CHIROM, Daniel. Candelabros. TEDESCO, Luis. En la maleza. VITALE, Carlos. Unidad de lugar (Espa?a). VITALE, Carlos. Vistas al mar (Espa?a).
2001. BENITEZ, Luis. La yegua de la noche (Chile). BENITEZ, Luis. Antolog?a (selecci?n e introducci?n de Alejandro Elissagaray). CELLA, Susana. Tirante. CELLA, Susana. R?o de la Plata.
2002. ELISSAGARAY, Alejandro. La poes?a de los 80 (antolog?a). FARA, Daniel. Signos Vitales. Un antolog?a po?tica de los ochenta. TEDESCO, Luis. Aquel coraz?n descamisado.
2003. FREIRE. H?ctor. Motivos en color de perecer. MOORE, Esteban. Partes m?nimas y otros poemas. SALAS, Horacio. Dar de nuevo. SAMPAOLESI, Mario. Miniaturas er?ticas. VINDERMAN, Paulina. El muelle.


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Luis Ben?tez, poeta, novelista y ensayista argentino
(fuente:aladecuervo.net)
Publicado por Silsh @ 18:20  | Art?culos
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Comentarios
Querido Luis: le? tus comentarios sobre la generaci?n nuestra y otras y realmente me pareci? `pat?tico lo que dijiste, tal es as? que seguramente te voy a contestar en p?blico en alg?n ciclo pr?ximo, dado la gravedad tanto autoritaria, como falta de memoria, ( cuando llegamos a nuestra edad nos ponemos amn?sicors y recordamos a nuestros amigos) lo cual es muy semejante a l colesterol que te deja pensar. Por Dios, acudo a ?l pues espero que te ilumine ya que los ?rboles se reconocen por sus frutos y los frutos que, cerca de m?, produjeron un doble corte de espada en mi alma y mi mente pero pare que vos, espada, no te cortas. Esos son los beneficios de ser espada. Por otro lado, ?record?s a Plat?n? no eches a los poetas de la Rep?blica que no es bueno estar solo ya que tus amiguitos, el ?ngel rubio de la muerte y el predicador de doble apellido pueden asesinarte con sus vahos t?xicos. La poes?a es una y negar la existencia de alg?n poeta te y nos lleva a las desapariciones que sufrimos.
Publicado por jorge smerling
Mi?rcoles, 22 de agosto de 2007 | 6:38
Me gustar?a saber por qu? en esta lista no figura el gran poeta que fue Roberto Santoro.
Publicado por ParticipanteAnonimo
Lunes, 24 de noviembre de 2008 | 13:15
invito a leer www.salas-zamboni.blogspot.com
Publicado por surgmont
Domingo, 08 de febrero de 2009 | 16:05