Viernes, 02 de mayo de 2008

El arte apuntando a la disidencia. Resistencia al SITAC

 Una nutrida y destacada audiencia participó en el III Simposio de Teoría de Arte Contemporáneo en México DF del 22 al 24 de Febrero. Importantes académicos y artistas (Hegemonía mayormente blanca y masculina) fueron convocados a debatir y explorar con sus ponencias el tema de la “Resistencia”. El conocido crítico de arte, profesor en la U. de Princeton, Hal Foster, presentó una reflexión inaugural que fundía los aspectos filosóficos y artísticos que posteriormente se abordarían en las ponencias del primer día.

Hal Foster condensó los modos como el arte contemporáneo actúa bajo el concepto de resistencia: Además de la discursividad informal y la sociabilidad de gran cantidad del arte y la curaduría de hoy, existe una preocupación por lo ético y por lo cotidiano. Destacó cómo una de las tendencias del arte contemporáneo con ambiciones políticas, el “Impulso de archivo”, aparece con cierto rango de paradigma en el arte contemporáneo, ajustándose bien al extendido género de la instalación. El artista hace uso de material histórico o información oculta, física o espacial transformándola en interactiva, elaborando a menudo sobre imágenes, objetos o textos encontrados, construyendo espacios públicos o privados que semejan la especificidad arquitectónica del archivo, su complejidad física y lógica de información. Archivos que tienden a ramificarse en conexiones, condensaciones y desplazamientos. Aquí sitúa la utopía y la resistencia: Volver sobre esos escenarios de archivo, los no-lugares de posibilidad utópica que generan la energía revolucionaria condensada en deseo por un futuro diferente, un deseo de volver lo pospuesto en porvenir.
La resistencia se despliega horizontalmente en el ámbito de lo social y se proyecta en las prácticas artísticas desafiando al poder. La información aparece como supremo “ready-made”. La obra de arte convertida en espacios de discusión, espacios teatrales imbuidos de compromiso social. Mientras el Postmodernismo impone la lógica de la diferencia, del reconocimiento del “otro”, de la diversidad, se desata el esfuerzo por controlarla, jerarquizarla. Las estrategias de resistencia obligan la perturbación del orden establecido, la provocación de fisuras. Se resiste desde y en la diferencia. Pero, la resistencia es absorbida, asimilada por el propio sistema. El sistema expande sus formas de control para dominar la diferencia. El capitalismo avanzado genera maniobras que permiten reivindicar la diferencia, la política del “otro”, para así domesticarlo e incorporarlo a su visión de crecimiento y expansión.
AES Group, "Liberty"

Resulta paradójico, como señaló en su intervención bromeando Yves Michaud, crítico francés de arte, sobre la lista de patrocinadores impresa en la manta que presidía este simposio que implica reflexionar sobre las fuerzas latentes en el sistema político y social. Anotó que la manta bien podría decir invirtiendo los enunciados: “ARTE CONTEMPORÁNEO patrocinado por Fundación Televisa, Conaculta, Bancomer, Patronato Arte Contemporáneo y… Resistencia.”
Resistir conlleva acciones concretas. Aunque la resistencia es concepto específico de tiempo-lugar, es ligada con el arte en diversas etapas. Con la figura de la vanguardia, señalada en las intervenciones de Hal Foster, Boris Groys y Yves Michaud, el arte moderno es señalado por su impacto crítico en la sociedad.

Aunque Michaud señaló que en la situación artística contemporánea abundan artistas poco o nada comprometidos políticamente. Los artistas preocupados por la política compiten con rivales que dominan los procesos de comunicación mejor que ellos: Diseñadores, publicistas y músicos. Situación que también anotaría Boris Groys, Filósofo y crítico de arte en Alemania, indicando que los medios de comunicación de masas emergen como la más grande y poderosa máquina productora de imágenes, más vasta y efectiva que el sistema de arte contemporáneo. La vanguardia clásica luchó por lograr el reconocimiento para todos los signos, formas y materiales en tanto objetos legítimos, y por la representación social en el arte. El artista, hoy, pugna por la igualdad de derechos estéticos entre sus imágenes y las que prevalecen en los espacios de representación mediática.

Maria Inés García, profesora en Ciencias Políticas de la UAM, abordó la resistencia a partir de la reflexión de Michel Foucault sobre el poder. Ahondar sobre la acción de resistir implica definir una opresión externa que disciplina nuestro comportamiento. Identificar esa represión y control reducida a algo externo es erróneo cuando el sistema somos también nosotros. El poder no se encuentra en las instancias superiores sino en toda la sociedad, funciona como una cadena. Señala Foucault, también, que el conocimiento de la realidad es condicionado por las palabras utilizadas, cada época establece lo decible y lo visible estableciendo el campo perceptivo selectivo que normatiza lo evidente y lo imposible en el sistema, que es nuestra realidad, compuesta de enunciados no pensados. Nuestro conocimiento está enmarcado en paradigmas que componen el sistema. La resistencia busca producir una ruptura en el sistema para conocer, ver y pensar. Crear nuevas formas de pensar, romper los estereotipos. La resistencia es un acto violento, irrumpiendo en la continuidad de las rutinas.


Hay que renunciar a la idea de trasgresión como acción resistente pues no constituye una oposición eficaz ya que está basada en lo que niega, siendo incapaz de afirmar la autonomía de la propia diferencia. Insistiendo en la diferencia, al reconocer la existencia de una oposición, Giusseppe Patella, profesor de Estética de la Universidad de Roma, objeta la solución a la contradicción dialéctica que busca la síntesis, o la solución de la conciliación de los opuestos con la armonía. Insistió que hay que impulsar la diferencia y la diversidad que son la dinámica de la vida, sin lucha no hay vida.

Esta opinión de alejarse de la armonía como solución compartida por los integrantes de la mesa fue discutida desde el público por Ery Camara señalando su visión occidental que no tiene en cuenta diferentes visiones cosmogónicas de otras culturas con su tratamiento de la resistencia. Esto desataría una reflexión sobre la concepción de los términos tales como armonía, que se utilizan. Giusseppe Patella apuntaba a entender y pensar la resistencia como articulación de la diferencia. Concepto que posibilita el pensamiento fluido movilizando mensajes esencialmente distintos y diferentes. Hay que impulsar el estado de desafío y provocación como solución a la oposición y que se traduciría en la agudeza como medio estético de pensar la diferencia.
Señalaría en su intervención el filósofo español Dr. Alberto López Cuenca, de la UDLA, que el arte funcionó como resistencia simbólica con nuevos modos de representación hasta la aparición del postmodernismo donde todo su valor de transgresión fue absorbido, asimilado por el sistema institucional de difusión y comercialización. El arte producido en México, aunque puntualmente confrontacional en términos simbólicos, se alinea mayormente con el sistema careciendo de resistencia. Al arte le resta una resistencia funcional, y ésa se está produciendo al margen de la mercantilización de las galerías e instituciones de arte.

La red de internet propicia nuevas estrategias que desarrollan una forma artística (net.art) que inaugura una era, la era post-media. El internet se transforma, además, en un medio subversivo. Se expande el activismo en la red contra el que el sistema desarrolla dispositivos de control. Afirmaba David Ross, ex-director del MOMA de Nueva York, que los anarquistas se encuentran en internet. Creo que es preciso reconsiderar la función del arte junto al rol social del artista. La resistencia en el arte ha de proseguir pasos desafiando la hegemonía impuesta por las instituciones del arte que se hayan coludidas con el sistema en el que nos encontramos, un sistema mercantil eminentemente de consumo. Consumo que puede traducirse incluso en intercambio de valores, aunque no sea monetario. Es continuar con el aparato productivo bajo el capitalismo multinacional. La resistencia es una tarea difícil pues, al consumir el código, estamos reproduciendo el sistema.

Los artistas deben reconsiderar las razones filosóficas y ontológicas del arte: ¿Qué es hacer el arte? y ¿Por qué es importante? Siguiendo a Mario Perinola en su libro “El arte y su sombra”, hay que conducir a los protagonistas del arte al plano de la realidad asumiendo una contestación social que constituiría la última defensa con respecto al dominio total y directo del capitalismo. El SITAC resultó oportuno para revelar palpablemente que la élite de siempre regula amablemente la resistencia filtrando lo visible. Al verdadero arte -válido- no le queda otra alternativa que buscar la disidencia y no la resistencia para ofrecer una vía de salida a la situación actual.

Publicado por www.criticarte.com (03.02.2004)


Publicado por Silsh @ 12:19  | Opini?n
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